En unas circunstancias políticas más o menos normales se podría debatir con tranquilidad sobre un hipotético traslado de la Jefatura que la Policía Nacional tiene en la barcelonesa Vía Layetana.
Son unas instalaciones antiguas y que además tienen reminiscencias de un pasado del que todos los españoles deberíamos pasar página. Se podría abrir un debate, con los sindicatos policiales como protagonistas, para saber si conviene que dicho edificio siga acogiendo a la Jefatura de este cuerpo.
Pero en el contexto actual no hay que trasladar dicha Jefatura. Hacerlo sería ceder al chantaje secesionista, que ha tomado dicho edificio como un símbolo de lo que consideran «ocupación española». Su intención es echar a la Policía Nacional de Vía Layetana, luego de Barcelona y luego de toda Cataluña.
Es lo mismo que pretende hacer con la Guardia Civil. Dentro del proceso de dinamitación de las instituciones comunes a todos los españoles, intentan expulsar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de Cataluña.
Es la misma estrategia que persiguió ETA y su entorno político durante décadas. De hecho, siguen en ello. Por eso, porque no se puede seguir el juego a los violentos, la Jefatura de la Policía Nacional ha de seguir en Vía Layetana.
En el futuro, cuando se haya vencido al desafío secesionista, será el momento de debatir la conveniencia o no de dicho traslado.
Comentario editorial de elCatalán.es.
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