Manolo González compareció en rueda de prensa tras la derrota por 2-1 frente al Mallorca con un mensaje de impotencia pero confianza en su plantilla. El entrenador perico destacó el buen nivel futbolístico de sus jugadores, asegurando que el Espanyol tuvo el encuentro bajo control hasta que las intervenciones arbitrales cambiaron el guion.
Pese a no querer utilizar la polémica como excusa, González fue rotundo al afirmar que los hechos ocurridos sobre el césped determinaron el resultado final de un choque que los blanquiazules dominaban con once jugadores. En su análisis del juego, el técnico subrayó la solvencia del equipo durante la primera mitad y el inicio de la segunda, señalando que estaban preparados para hacer daño en cualquier transición.
Sin embargo, lamentó que, por segundo año consecutivo, la visita a Son Moix terminara marcada por acciones dudosas. Tras el pitido final, el preparador prefirió no hablar con el colegiado, centrando su discurso en la capacidad de reacción de sus futbolistas. González concluyó asegurando que el equipo sigue «vivo» y garantizó que volverán a competir al máximo nivel en el próximo compromiso frente al Getafe.
El RCD Espanyol volvió a salir perjudicado de su visita a Son Moix en un encuentro donde la actuación arbitral fue protagonista absoluta. El conjunto blanquiazul saltó al césped con la intención de mandar y evitar la encerrona de un Mallorca necesitado. Pese a los acercamientos locales bien resueltos por la defensa, el Espanyol golpeó primero. Kike avisó con un gol anulado por fuera de juego y varias ocasiones claras que detuvo Leo Román, pero fue Pickel quien, tras un gran pase de Dolan, firmó el 0-1 antes del descanso.
La solvencia visitante se desmoronó en la segunda mitad debido a dos intervenciones del VAR. En el minuto 54, De Burgos Bengoetxea expulsó a Pickel tras revisar una acción que inicialmente saldó con amarilla. Poco después, el árbitro validó el empate de Pablo Torre pese a una falta clamorosa de Samu Costa sobre el pie de Urko en el inicio de la jugada. Tras cinco minutos de revisión, el tanto subió al marcador para incredulidad perica. Ya en el tramo final, el propio Samu Costa certificó el 2-1 definitivo, dejando al Espanyol sin premio en una tarde marcada de nuevo por la controversia arbitral en la isla.
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