En el último programa de esta temporada del podcast culé ‘La sotana’ uno de sus colaboradores, Magí García, llamó «rata» al periodista perico de TV3 Joan R. Vallbé. Vayamos al detalle. En noviembre de 2012 García publicó un ‘chiste’ que es todo un delito de odio en sí mismo: «Ahora no comencemos a demonizar las bengalas. También se pueden utilizar para buenas causas, como matar niños del Espanyol». Esta ‘gracia’ hacia referencia a la trágica muerte de un crío en el estadio de Sarrià en un encuentro contra el Cádiz, por una imprudencia de otro aficionado que tiró una bengala.
Este tuit se volvió a viralizar hace unas semanas, dado que Magí García forma parte del ‘mainstream’ humorístico en Cataluña y además de formar parte de ‘La sotana’ – el podcast deportivo en catalán más popular -, colabora asiduamente en TV3 tanto como guionista como humorista. Vallbé denunció en X que un personaje así pudiera cobrar de los medios de comunicación catalanes y dijo que «alguien tan miserable no debería poder colaborar en ningún medio de comunicación. Banalizar la muerte de criaturas sólo puede hacerlo un imbécil con sotana».
García aprovechó el último programa de ‘La sotana’ de esta temporada para decir que su «R» era de «rata». Y se quedó tan a gusto. Le reprochaba que pidiera su despido. Pero es que Vallbé tiene razón, por esta razón, y por otras. Magí García y sus compañeros de ‘La sotana’ son habituales de los medios de comunicación de la Generalitat y de otros medios como RAC1 y han hecho una carrera ‘humorística’ a base de insultar a los demás.
No hacen humor, siembran rencor. Son ‘cuperos’, separatistas y culés radicales. Todo lo que no encaja en su cosmovisión, lo atacan. No se ríen, insultan. No muestran ingenio, machacan. Han aprovechado la radicalización de parte de la sociedad catalana durante el ‘procés’ para forrarse a costa de sembrar rencor.
El problema que ese rencor que siembran lo pagamos con nuestros impuestos. Al menos ‘La sotana’ la pagan sus oyentes mediante contribuciones mensuales, pero sus abundantes trabajos – los de Magí García, como el del resto de sus compinches – en TV3, Catalunya Ràdio o en la muy subvencionada con publicidad pública RAC1 – reciben mucho dinero público. Vallbé tiene razón. No deberían cobrar de los medios, al menos de los públicos y de los megasubvencionados. Pero nos tememos que van a seguir forrándose a costa del dinero que falta para hospitales o guarderías.
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