Ayer los padres de Albert Rivera se encontraron un nuevo ataque de los totalitarios separatistas, al abrir su tienda en el centro de Granollers un lazo amarillo había sido pintado en su persiana. Un nuevo golpe, un nuevo señalamiento a una familia que se gana la vida trabajando, sin subvenciones de los de siempre. Su único «delito» ser padres del líder de Ciudadanos, Albert Rivera.
Ellos lo tienen muy claro, «estamos tristes, pero nunca conseguirán amedrentarnos«, aseguran los padres del presidente de la formación naranja. Pero además ayer recibieron el cariño de la ciudadanía de Granollers, que llenaron la tienda comprando los productos de comida para llevar que allí se venden. Esa es la mejor muestra de cariño que pueden recibir, la normalidad y el cariño espontáneo de la gente.
«Estos no viven de subvenciones públicas; son gente corriente que se gana la vida con su trabajo y tienen que reponerse cuanto antes», apuntaban varios vecinos del lugar donde los padres de Albert Rivera tienen su negocio.
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