Manolo González afronta su siguiente etapa en el banquillo del RCD Espanyol con el respaldo explícito de la directiva y un contrato firmado hasta 2027. Tras lograr el ascenso y consolidar al equipo en la máxima categoría con una undécima posición en el último curso, el técnico gallego se ha ganado el derecho a liderar el proyecto. Sin embargo, la máxima exigencia del fútbol profesional no permite relajaciones. La nueva temporada plantea desafíos importantes que determinarán si este grupo puede aspirar a cotas más altas.
El primer gran obstáculo para el técnico será gestionar el entorno y escapar del debate constante. En el entorno blanquiazul, la presión suele ser inmediata y cualquier racha negativa genera dudas sobre la continuidad del banquillo. Manolo González debe mantener la serenidad del vestuario y aislar a los futbolistas de esa urgencia permanente. La estabilidad institucional y la confianza interna resultarán fundamentales para trabajar con margen de maniobra.
En el aspecto puramente táctico, el equipo necesita corregir desarreglos defensivos que costaron puntos en compromisos clave de la campaña anterior. Esa debilidad defensiva ha sido el punto negro de la pretemporada, sobre todo entre los centrales. Construir un bloque sólido y fiable desde la retaguardia es la base de la identidad que busca el entrenador. Para dar un salto de calidad, el Espanyol debe reducir la concesión de ocasiones y ganar solvencia en las áreas.
Otro factor determinante será la fortaleza en el RCDE Stadium. Convertir el feudo perico en un feudo inexpugnable es una asignatura pendiente para garantizar tranquilidad deportiva. La comunión entre la grada y el equipo depende en gran medida de la imagen y la garra transmitidas sobre el césped desde el primer minuto. El acierto de Marcos Fernández, la recuperación en unas semanas de Javi Puado y el talento de Kike García – cuando se recupere de la lesión -, Roberto y Pere Milla, junto a la versatilidad de Dolan han de ser la garantía de acierto para que el coliseo perico sea un fortín.
Manolo González ha demostrado capacidad de trabajo, compromiso y conocimiento de la casa desde su llegada al club. Ahora encara el desafío de transformar la permanencia en un crecimiento sostenido. Con las ideas claras y una estructura firme, el entrenador gallego dispone de las herramientas para afianzar al Espanyol en la élite.
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