
La fortaleza de un Estado democrático no se mide solo por sus leyes o por sus instituciones centrales, sino también por su capacidad de garantizar que cada ciudadano, viva donde viva, disfrute de los mismos derechos, la misma protección y las mismas oportunidades. En Cataluña, esta premisa adquiere una relevancia especial. Durante años, determinadas dinámicas políticas han intentado erosionar la presencia del Estado, no por razones de eficiencia o modernización, sino por un proyecto ideológico que busca debilitar los vínculos comunes entre catalanes y el resto de españoles.
En este contexto, instalaciones como el Acuartelamiento “General Álvarez de Castro”, en Sant Climent de Sescebes, representan mucho más que un espacio militar. Son un símbolo de servicio público, de compromiso con la seguridad de todos y de la continuidad de un proyecto nacional compartido. Allí trabajan hombres y mujeres que no solo cumplen funciones de defensa, sino que también prestan apoyo en emergencias, colaboran con autoridades civiles y forman parte del tejido social de la comarca.
Sin embargo, la realidad es que estas instituciones llevan tiempo enfrentándose a dificultades que no podemos ignorar. La falta de personal, la escasa visibilidad institucional, la necesidad de modernizar infraestructuras o la presión ambiental que sufren quienes sirven al Estado en Cataluña son problemas que requieren una respuesta política clara y valiente.
Un compromiso que no puede aplazarse
Desde el Partido Popular defendemos que la presencia del Estado en Cataluña no es negociable ni puede depender de coyunturas políticas. Es una cuestión de igualdad entre españoles y de respeto a quienes cumplen con su deber en circunstancias que no siempre son fáciles.
Por eso es imprescindible:
* Reforzar las plantillas con incentivos que hagan atractivo el destino en Cataluña, especialmente para tropa y marinería.
* Modernizar instalaciones y sistemas de comunicación, garantizando que nuestras Fuerzas Armadas operen con los estándares que exige el siglo XXI.
* Proteger a los servidores públicos frente a cualquier forma de hostigamiento, asegurando protocolos de seguridad eficaces.
* Reconocer socialmente su labor, impulsando campañas que expliquen su contribución real a la convivencia y a la seguridad.
* Apostar por un plan integral de apoyo al personal, que incluya vivienda, transporte y medidas de conciliación.
Estas medidas no son privilegios: son condiciones básicas para que quienes nos protegen puedan hacerlo en plenitud y con dignidad.
Cataluña necesita instituciones fuertes, no ausentes
La convivencia en Cataluña se fortalece cuando las instituciones del Estado están presentes, son visibles y actúan con normalidad. La ausencia, en cambio, solo alimenta discursos que buscan dividir y generar desconfianza. La seguridad, la igualdad y la cohesión territorial no pueden depender de cálculos partidistas.
Como diputado por Barcelona, defiendo que Cataluña merece instituciones sólidas, modernas y respetadas. Y defiendo también a quienes, desde el uniforme, garantizan que nuestra democracia funcione cada día. No se trata de una reivindicación corporativa, sino de una convicción profunda: cuando el Estado está presente, los ciudadanos están más protegidos y más libres.
Agustin Parra es diputado del PP por Barcelona. Miembro de la Comisión Mixta de Seguridad Nacional. LIII promoción CDN
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