Un nuevo incendio en la falda de Montjuïc ha vuelto a poner en alerta a los vecinos de Barcelona este martes. Las llamas se originaron en un asentamiento de chabolas y tiendas de campaña ubicado al final del paseo de la Exposición. La espesa columna de humo, visible desde gran parte de la ciudad, recordó la fragilidad de una zona que parece haber quedado fuera del control municipal.
Cuatro dotaciones de los Bombers de Barcelona se desplazaron rápidamente hasta las inmediaciones de la avenida de Miramar para sofocar el fuego. Afortunadamente, los efectivos no localizaron a ninguna persona en el interior de las estructuras calcinadas. La Guardia Urbana se vio obligada a cortar el tráfico en la zona para facilitar las labores de extinción y garantizar la seguridad.
Este incidente no es un hecho aislado, sino el síntoma de una realidad que la administración actual del alcalde socialista Jaume Collboni prefiere ignorar. La proliferación de infraviviendas en parques públicos es la consecuencia directa de una gestión de vivienda que no llega a los más vulnerables. Mientras el consistorio se pierde en retórica ideológica, la degradación de los espacios comunes sigue avanzando sin freno.
Gonzalo de Oro, presidente del grupo de VOX en el Ayuntamiento de Barcelona, ha denunciado que «la política chabolista de Collboni es indigna, insalubre y peligrosa. Al final morirá alguien. No queremos tercermundización, queremos una Barcelona segura y en la que las personas vivan de forma legal y digna».
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