Quien haya seguido el culebrón y no se deje llevar por los mandobles de los unos y la otra, sacará en claro una evidencia, algo huele a podrido en la dirección de Génova 13. O dicho sin zarandajas: Teo y Pablo han ido a por el icono liberal de la política española por un miedo irracional a la competencia. Las evidencias son clamorosas: sin un dossier contrastado, ¿habrían ido a degüello contra Alberto Nuñez Feijó? ¿Qué digo contra Feijóo, contra cualquier chiquilicuatre del PP que no amenazara su autoridad?
Después de la nota de prensa de Isabel Díaz Ayuso, la supuesta comisión de 286.000 € atribuida a su hermano por una importación de mascarillas de China, se ha quedado en 55.850 € por la prestación de un servicio laboral. De un supuesto trato de favor a su hermano desde el gobierno de la Comunidad de Madrid, a un contrato legal y riguroso del Servicio Madrileño de Salud que nada tenía que ver con ella, y que los consejeros Ruiz Escudero y Fernández Lasquetty dejaron meridianamente claro en su comparecencia en rueda de prensa. ¿Qué engendro de dossier es ese que Pablo Casado esgrimió en la entrevista de la Cope con Carlos Herrera, que no coincide en nada con el documento legal hecho público por los consejeros de la Comunidad de Madrid? ¿Por qué Pablo Casado se niega a decir quién se lo envió o de dónde salió? Según Ayuso, Casado le dijo que le había llegado de la Moncloa, pero él lo ha negado. ¿Pero por qué no dice entonces de dónde lo ha sacado?
Más preguntas: ¿Por qué sigue mudo y sin reconocer la conspiración contra Ayuso si ya tiene la información que unas horas antes le había exigido para acabar ipso facto con la sospecha, como aseguró en la entrevista con Carlos Herrera?
Si el acoso a Ia presidente de la Comunidad de Madrid fuera sólo empeño en limpiar de toda sospecha al nuevo PP, ¿para qué se contactó con un investigador privado con intención de escudriñarla? No sólo por el supuesto trato de favor a su hermano, también para investigar su vida sentimental con su exmarido y su exnovio. ¿Con qué intención? ¿Para aclarar tratos de favor, para buscarle hazañas escabrosas de su vida íntima, o para las dos cosas? Si lo primero es ilegal, lo segundo es incalificable. Y desde luego desvela la verdaderas intenciones de los chismosos de Génova 13.
¿Por qué Pablo Casado no respeta, a pesar de las evidencias, la presunción de inocencia a su compañera de partido? En un Estado de Derecho quien ha de demostrar la culpabilidad de un ciudadano, es el Estado, no al revés. Eso sólo pasa en la Dictaduras. ¿Por qué tanto empeño en que demuestre su inocencia?
Demasiadas disculpas de mal pagador. Pero quizás dónde más evidente es la intención malévola contra su rival, es su empeño en tumbarla por lo civil o lo criminal. Así se despachó Casado en la Cope después de besos y caricias: «Más allá de que sea ilegal, la cuestión es si es entendible que el 1 de abril de 2020, cuando morían en España 700 personas, se puede contratar con tu hermana y recibir 300.000 euros por vender mascarillas».
A falta de ilegalidad, se cura en salud sacando de la chistera “falta de ejemplaridad”. Cualquier cosa con tal de tumbarla.
¿De qué ejemplaridad habla Pablo Casado? ¿De la que demostró apoyando al exalcalde de Badalona, Xavier Albiol, después de que una moción de censura le arrebatara la alcaldía tras haber aparecido como titular de una sociedad en el paraíso fiscal de Belice? ¿O quizás de la ejemplaridad que llevó a Pablo Casado a elegir a Alberto Casero como parte de su Comité Ejecutivo y de su Junta Directiva a pesar de que su etapa como Alcalde de Trujillo estaba trufada presuntamente desde 2011 de adjudicaciones a dedo, tal como la Justicia investiga actualmente?
Sí, Alberto Casero, él mismo que se confundió con el voto de la Reforma Laboral, y que casualmente es la mano ejecutora de Teodoro García Egea, él mismo que ordenó publicar a los diputados y cargos del PP tuits a favor de Casado la noche de autos, y por los que el director de RRSS del PP dimitió al ser presionado por el susodicho.
¿O quizás la ejemplaridad es la que llevó a la Dirección Nacional del PP a invitar a Isabel Ayuso a la Convención Nacional para mayor gloria de Pablo Casado, o para dar un último arreón a unas elecciones de Castilla y León que se hundían?
Más allá de verdades y mentiras, lo que aparece es una clara animadversión contra Isabel Ayuso, que posee todos los ingredientes de una conspiración para neutralizarla. Y eso deja a Pablo Casado, o como un necio o como un pelele de su secretario general Teodoro García Egea. No sé qué es peor, pero sé lo que debe hacer, cesar inmediatamente al mullidor y dimitir a continuación para dar ejemplo. O sea, por ejemplaridad.
PD. Por cierto, ni una palabra de aliento de Irene Montero y el enjambre de abejas obreras en solidaridad con la mujer maltratada. La solidaridad va por barrios, y Ayuso desprende glamour liberal. ¡Santo Dios, qué pecado! No es que pida que se indignen ante el maltrato machista de Teodoro (lo practica contra hombres y mujeres a diestro y siniestro), pero podrían simular mejor sus prejuicios.
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