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El Catalán Política

Entrevista a Sergio Sanz: «El nacionalismo atropella derechos lingüísticos y fomenta el odio a España»

"Ha habido muchos conciudadanos defendiendo, desde hace muchos años, una concepción cívica de España y han aparecido nuevas entidades que lo han hecho"

Por Sergio Fidalgo
sábado, 28 de agosto de 2021
en Política
8 mins read
 

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Sergio Sanz (Barcelona, 1982) es arquitecto y durante dos legislaturas ha sido diputado de Cs en el Parlament de Cataluña, partido al que se afilió en 2006. Apoya al grupo Renovadores Cs.

¿Por qué desde el Madrid político y mediático nos han dejado tantas veces tirados a los constitucionalistas catalanes?

Porque más allá de gestos y retórica, lo que ha preocupado al Madrid político y mediático no ha sido que el nacionalismo atropelle derechos civiles o tenga como objetivo la fractura política del país y la ciudadanía común, sino el acceso a posiciones de poder y de gestión de intereses. A ese Madrid político y mediático no le interesa que se produzca una secesión porque afectaría sus intereses económicos, pero no le importa que en Cataluña haya un sistema de exclusión lingüística que supone una barrera de movilidad dentro de España y una barrera para el ascensor social de los castellanohablantes dentro de Cataluña.

Por eso Aznar no presentó recurso a la ley de política lingüística de la Generalitat en los años 90, o Pedro Sánchez se ha abrazado a partidos nacionalistas como ERC o Bildu, que tienen como proyecto político acabar con nuestro país para convertir a conciudadanos en extranjeros. Con un agravante, en este caso, y es que unos son herederos políticos de los que quisieron imponer ese proyecto asesinando y los otros, hace cuatro días, pretendieron imponer su proyecto dando un golpe de Estado.

¿Qué sería necesario para crear una alternativa sólida al separatismo que sirviera para remontar, aunque sea en treinta años, la actual hegemonía política, social y cultural que posee en Cataluña?

La verdad es que exponer una visión a 30 años vista me parece complicado. El auge del separatismo no se explica sin el papel de TV3, a mi modo de ver más relevante que la influencia que también ha ejercido la escuela en manos del nacionalismo. Pero ese altavoz tiene un sesgo generacional; la gente más joven apenas consume contenidos televisivos y se decanta más por Internet, por plataformas de video en streaming que permite también hacer emisiones en directo. Así uno puede acceder a entrevistas producidas por elCatalán.es, blogs como Dolça Catalunya o los que produce el El Jacobino, de izquierda antinacionalista.

El fenómeno de Internet rompe también el principal esquema operativo del nacionalismo, que es el de la utilidad lingüística. Hay catalanohablantes emitiendo en español en Youtube en busca de mayores audiencias, cosa absolutamente racional, para disgusto de fanáticos como los del grupo Koiné. Creo, por cuestiones como esta, que dentro de 30 años el nacionalismo tendrá poco peso en Cataluña. Pero ya ha hecho mucho daño, especialmente en la última década, en la que hemos visto como el nacionalismo ha degradado las instituciones, ha provocado la fuga de miles de empresas y ha reducido las oportunidades de los habitantes de Cataluña.

Con todo, resulta imprescindible que los que ejercen responsabilidades públicas, tanto en la política como en los medios, eleven el nivel del debate político y traten al nacionalismo como un delirio que no merece ningún respeto moral, político ni intelectual.

¿Crees que el “lo volveremos a hacer” de los separatistas es una fanfarronada o una amenaza real?

Antes de las elecciones dijeron que si obtenían más del 50% de los votos emitidos declararían la independencia. Finalmente obtuvieron un 51,6% de los votos emitidos y no la declararon. Porque, aunque presuman de ese resultado, no supone más del 26% del censo de aquellas elecciones. Fracasaron en el momento de mayor movilización separatista, así que saben perfectamente que no pueden volver a intentarlo durante un tiempo. Buscarán otra oportunidad. Por eso es importante trabajar para que su proyecto genere socialmente el mismo rechazo que genera el machismo o el racismo.

En cualquier caso, el nacionalismo no solo es una amenaza a futuro. Sigue atropellando derechos lingüísticos y fomentando el odio a España, con los mismos objetivos que lo llevaron a dar el golpe institucional contra el ordenamiento democrático. Y como siguen amenazando con la secesión, condicionan las inversiones económicas, la atracción de talento y la generación de empleo de calidad en nuestra región.

¿Por qué se han olvidado los plenos de la vergüenza? De la misma manera que se ven en TV3 continuamente imágenes de las cargas del 1-O, ¿por qué no se muestra una y otra vez el componente antidemocrático del separatismo?

TV3 es un aparato de propaganda. Necesita alimentar diariamente el victimismo como conglomerante del régimen nacionalista de la misma manera que en la novela 1984 de Orwell se bombardea a la población con los dos minutos de odio diarios. Necesitan que todo gire siempre en torno a eso porque la ficción solo se puede sostener desatendiendo la realidad. Y eso tiene su audiencia. El nacionalismo tiene un componente fanático que no tienen otras opciones políticas.

Lo grave es que desde el Gobierno de España se nos quiera hacer olvidar aquello. Pretenden la absolución moral del separatismo porque, así, recibir sus votos resulta más sencillo.

El separatismo siempre ha tenido un plan a largo plazo, el aumentar su base social. Primero a fuego lento, como se describe en el pujolista Plan 2.000, y luego a gran velocidad, con el discurso victimista y aparentemente democrático de los “presos políticos” y “exiliados”. ¿Por qué en el otro lado, en el de la defensa de la España democrática, nunca ha habido un plan similar?

No es fácil responder a esto. Pero sí que diría que, en nuestro lado, en general, se ha despreciado a quienes han ido advirtiendo del peligro nacionalista desde los inicios de la democracia. Me vienen a la cabeza, de forma desordenada, textos como el Manifiesto de los 2.300; las advertencias de Josep Tarradellas sobre Jordi Pujol; el artículo Barcelona es el Titanic, de Félix de Azúa; Extranjeros en su país, de Antonio Robles; la Asociación por la Tolerancia; Foro Babel… Ha habido muchos conciudadanos defendiendo, desde hace muchos años, una concepción cívica de España y han aparecido nuevas entidades que lo han hecho, como Sociedad Civil Catalana, la Asamblea por una Escuela Bilingüe o S’ha Acabat!

Pero hay una diferencia muy significativa: el programa 2.000 de Pujol se impulsa desde el poder autonómico, y sumarse a él suponía ascender socialmente. Un oportunista bien podía sumarse a eso. Pero para sumarse a su oposición, suponía arriesgar oportunidades vitales. Más aún cuando desde el Gobierno de España todo eran parabienes hacia los nacionalistas, con los que querían pactar, y desentendimiento respecto a los que defienden el proyecto común.

¿Por qué en medio de una crisis sanitaria, social y económica la Generalitat plantó a la dirección mundial de Volkswagen y al Rey durante la celebración del 70º aniversario de SEAT?

Porque son una tropa de irresponsables, que tienen actitudes infantiles, y no desaprovechan ninguna oportunidad para hacer el ridículo y continuar contribuyendo a la ruina de Cataluña. Mientras tanto, otros gobiernos regionales, tanto en España como en otros países de la Unión Europea, tratan de mantener buenas relaciones con empresas con alta capacidad de generación de empleo cualificado.

¿Por qué Cs perdió un millón de votos y treinta escaños en las últimas elecciones autonómicas catalanas?

Es difícil de determinar de forma absoluta, pero considero que perdimos la confianza del electorado por razones diversas, que han ido acumulándose. La marcha de Inés Arrimadas al Congreso no fue bien recibida por el electorado, ya que entendió que estaba desatendiendo el compromiso electoral que la llevo a ser la más votada en 2017. Pero tampoco entendió que un partido nacido para hacer prescindible al nacionalismo no intentara, desde el primer día, todo lo posible para conseguirlo cuando obtuvo 57 diputados. Esos errores hicieron que se nos dejara de percibir como una opción útil de voto.

Luego, además, se ha actuado con cierta soberbia. Un partido no puede quedarse fuera de un parlamento autonómico y decirle al electorado que el resultado es malo para él y no para el partido. También se han cometido errores organizativos, de funcionamiento interno, incumplimientos estatutarios o de falta de representatividad de los órganos internos, que han desincentivado la militancia.

Sin olvidar que Ciudadanos nació como espacio de confluencia entre el liberalismo progresista y el socialismo democrático, reconociéndose como partido de centroizquierda. Se fundó en ese espacio en Cataluña, pero con el crecimiento nacional del partido se eliminó la referencia al socialismo democrático y modificó el discurso y el programa, especialmente entre 2017 y 2019. Sin embargo, la mayor parte del electorado catalán de Cs seguía reconociéndose como socialdemócrata. Y se le ha pedido el voto buscando la competición electoral el PP y dejando de buscar la identificación ideológica con su base electoral fundacional. Podría estar hablando mucho rato sobre los errores que pienso que se han cometido. Yo soy partidario de una refundación. Considero que el espacio político que llevó a su fundación sigue existiendo.

¿Por qué Vox pasó de cero a once?

Vox recoge electoralmente distintos descontentos relacionados con la globalización, la corrección política o las políticas de identidad y, por ello, parte del descontento con la respuesta que desde partidos supuestamente constitucionalistas se está dando a la amenaza separatista. No tanto un voto de identificación ideológica, sino un voto de cabreo, votando a quién aparentemente más puede molestar al que causa el descontento. Y me refiero, con ello, al PSOE. El PSOE dice ver una amenaza política en Vox, pero trata de normalizar la presencia de Bildu o ERC en la vida institucional española a pesar de sus antecedentes más recientes. En realidad, el PSOE no ha hecho otra cosa que fomentar el crecimiento de Vox para debilitar electoralmente al PP y movilizar así a su base electoral.

Pero Vox contrapone al nacionalismo catalán otro nacionalismo. Defiende una idea de comunidad vinculada a la identidad, la religión católica, la defensa de la tradición, el rechazo a la cesión de soberanía hacia la UE y la inmigración. Su oposición al nacionalismo no apela al patriotismo constitucional, sino a la identidad. Y eso tiene su público.

¿Qué le diría a los periodistas de TV3 que llaman “exiliados” a personajes como Puigdemont o Toni Comín?

Les pediría que me aclarasen si lo dicen por cinismo, para mantener el puesto de trabajo, o si lo que sucede es que saben menos de lo que es normal para la gente de su edad.

¿Ve normal que personas que trabajan o colaboran en la televisión pública de Cataluña usen el “Puta España” como saludo en sus redes sociales, como Pilar Carracelas o Jair Domínguez?

Estos, igual que los periodistas anteriormente referidos, configuran la cloaca moral de TV3. Cumplen con su cometido en la televisión pública catalana, que se dedica a la propaganda separatista mediante la generación de odio y victimismo. El problema es que TV3, a la que destinan más recursos que por ejemplo a la promoción de vivienda pública, la pagamos entre todos. También los destinatarios de esos insultos. Y es una televisión pública que, en lugar de contribuir a la información, el conocimiento y la convivencia, se dedica a generar odio y violencia política.

NOTA DE LA REDACCIÓN DE ELCATALÁN: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).

 

TV3, el tamborilero del Bruc del procés

Sergio Fidalgo relata en el libro 'TV3, el tamborilero del Bruc del procés' como a los sones del 'tambor' de la tele de la Generalitat muchos catalanes hacen piña alrededor de los líderes separatistas y compran todo su argumentario. Jordi Cañas, Regina Farré, Joan Ferran, Teresa Freixes, Joan López Alegre, Ferran Monegal, Julia Moreno, David Pérez, Xavier Rius y Daniel Sirera dan su visión sobre un medio que debería ser un servicio público, pero que se ha convertido en una herramienta de propaganda que ignora a más de la mitad de Cataluña. En este enlace de Amazon pueden comprar el libro.

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Etiquetas: CataluñaCsnacionalismoParlamentsecesionismoSergio SanzTV3
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