El RCD Espanyol arrancó su duelo ante el Getafe con un impulso renovado, convencido de romper su mala racha mediante un juego veloz y dominador. Sin embargo, el ímpetu blanquiazul chocó pronto con la controversia arbitral. En el primer minuto, el VAR descartó un posible penalti por mano de Diego Rico, marcando el inicio de una tarde frustrante para la grada perica.
El conjunto local no se rindió y siguió nutriendo de centros a su delantera. Ngonge logró batir la red con calidad tras un envío de Dolan, pero el videoarbitraje intervino de nuevo para anular el tanto por un fuera de juego milimétrico. Poco después, en el minuto 30, la historia se repitió: un gol de Terrats fue invalidado por una posición adelantada previa de Kike García que los jugadores no alcanzaron a comprender.
Esta sucesión de interrupciones dio paso a nueve minutos de añadido en la primera mitad, el peor escenario posible para los locales. En ese tramo, el Getafe castigó la desconcentración perica con goles de Duarte y Arambarri, dejando un 0-2 muy pesado al descanso. En la reanudación, el Espanyol recuperó el pulso con la entrada de Roberto. El delantero andaluz recortó distancias en el minuto 68 con un cabezazo picado tras un centro de Rubén Sánchez. Con el 1-2, el equipo se volcó al ataque y Pere Milla estuvo a punto de lograr la igualada, pero se encontró con una gran respuesta de David Soria.
El tramo final estuvo marcado por las interrupciones, las amonestaciones y nuevas quejas locales por acciones sobre Terrats y Jofre Carreras que quedaron sin castigo. Pese a la expulsión del técnico rival, Bordalás, y un último intento en parábola de Kike García que salvó el meta azulón, el marcador no se movió. El Espanyol se quedó sin premio tras un partido donde el fútbol fue castigado por la precisión selectiva del VAR.
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