¿Por qué hemos de pagar impuestos a unas instituciones que no solo no nos protegen, sino que amparan a los que atacan a la convivencia e imponen la ley del más fuerte? Lo que está pasando en la Meridiana demuestra la total degradación del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat de Cataluña.
Que Ada Colau lo permita es normal. Forma parte de su tradición de no gobernar y dedicarse a la política espectáculo. Recordemos sus declaraciones y acciones en el pasado para ahuyentar turistas, hoteleros y empresarios. Pero Jaume Collboni, que quería vender “gestión” para intentar recuperar las oportunidades de devolver la alcaldía al PSC, lo permita demuestra que el cargo le viene grande.
No olvidemos que el área de Seguridad de Barcelona depende de los socialistas, con el regidor Albert Batlle al frente, y lejos de ponerse firmes para evitar lo que es un abuso, que un puñado de radicales lleve cuatro meses alterando la convivencia en la ciudad que cogobiernan, están ausentes, como si la cosa no fuera con ellos, y no se han plantado ante la consejería de Interior diciendo “basta”. El PSC en este caso está demostrando, además, su masoquismo, porque los vecinos afectados son votantes suyos presentes o pasados, porque es uno de sus feudos electorales tradicionales.
¿Por qué los separatistas no cortan cada día el túnel del Cadí u otra vía importante de acceso a zonas de voto secesionista y sí lo hacen en Barcelona, en un barrio obrero que vota constitucionalista?
Insistimos. Que un centenar de radicales corte durante cuatro meses, cada día, los Campos Eliseos de París, o la Quinta Avenida de Nueva York, es inimaginable. En Barcelona pasa. Y la policía no protege a los vecinos que protestan o se quejan, protegen a los que atentan contra el derecho a la movilidad del resto de ciudadanos.
Además, tanto Mossos como Guardia Urbana miran desde la lejanía como estos radicales pegan o insultan a los vecinos o personas que se acercan a reprocharles su actitud. Se ve que los que tiene derecho a la “libertad de expresión” son los CDRs, el resto son ciudadanos de segunda. La agresión a Xavier Rius, director de e-notícies, es la última ristra de un sinfín de insultos y empujones a quiénes osan recriminarles su coacción diaria.
Collboni sabrá lo que hace. El área de seguridad municipal es socialista. La Meridiana es un barrio popular que tradicionalmente se tiñe de rojo en las elecciones. Debería plantarse y exigir a la consejería de Interior de la Generalitat que esta charlotada se acabe. Si no lo hace porque es un abuso por parte de un puñado de radicales que tiene secuestrado todo un barrio, que lo haga por cálculo electoral. Pero que haga algo.
Comentario editorial de elCatalán.es
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