El Grupo Municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Barcelona ha conseguido incluir la prohibición total de nuevas tiendas de cannabis y derivados en el Plan de Usos de Ciutat Vella. Para el presidente del grupo municipal, Daniel Sirera, “era imprescindible poner freno a la proliferación de este tipo de establecimientos en Ciutat Vella”, ha afirmado.
No obstante, el dirigente popular ha lamentado que otras propuestas relevantes planteadas por su grupo hayan quedado fuera del texto final. Entre ellas, la exigencia de una doble licencia para los establecimientos abiertos 24 horas que venden alcohol, “una medida que permitiría reforzar el control sobre determinados locales que generan problemas de convivencia y seguridad”.
De todos modos, Sirera ha asegurado que el nuevo Plan de Usos de Ciutat Vella es “un instrumento que llega tarde y que vuelve a quedarse corto para resolver los problemas estructurales del tejido comercial del centro histórico de la ciudad”. Y ha recordado que el distrito lleva “más de veinte años encadenando planes de usos parciales, modificaciones y ajustes que no han funcionado”. “El resultado es evidente: Ciutat Vella sigue teniendo los mismos problemas de degradación comercial y saturación de determinados tipos de negocios”, ha señalado.
Según el dirigente popular, uno de los principales problemas de estos planes es que “su tramitación es demasiado lenta y siempre va a remolque de lo que ya está pasando en la calle, en lugar de anticiparse a los cambios del comercio y a la evolución del barrio”.
En este sentido, Sirera ha defendido que, si el objetivo real es mejorar y diversificar la oferta comercial de Ciutat Vella, el debate debe ir mucho más allá del propio plan urbanístico. “La solución pasa por abordar reformas de fondo, como la revisión de la Ley de Comercio y una redefinición ambiciosa de las Áreas de Promoción Económica Urbanas (APEUs), que permitan impulsar un comercio de mayor calidad y valor añadido”. Y ha añadido que “las restricciones por sí solas no generan actividad económica ni mejoran el tejido comercial”.
Sirera también ha criticado el modelo que el gobierno municipal quiere aplicar en algunos ejes del distrito, como La Rambla, donde la regulación limita fuertemente la apertura de nuevos negocios. “Convertir La Rambla en un espacio con cada vez menos actividad económica solo puede acabar generando un paseo lleno de persianas bajadas”, ha advertido.
“Ciutat Vella necesita ambición, visión económica y medidas estructurales que den un giro total al modelo que ha llevado al distrito a la situación de degradación actual. No más planes de usos que llegan tarde y sin soluciones reales”, ha concluido.
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