El Barça ha dejado un reguero de cadáveres deportivos durante la construcción de la hegemonía futbolística-mediática de la que goza en la actualidad. En cambio nosotros no tenemos “víctimas”, no nos hemos dedicado a masacrar el deporte catalán y tenemos más posibilidades de caer simpáticos a todos aquellos aficionados que no son culés.
Hemos de ser el segundo equipo del máximo número de seguidores de aquellas entidades históricas que tienen claro que su actual decadencia se debe a la forja del Imperio Azulgrana. El gesto que tuvimos de jugar el partido del centenario del Europa es un paso en el buen camino. Y hemos de seguir transitando por esta senda, que es la que nos permitirá ganar nuevas simpatías y consolidar las ya existentes.
Tenemos que ser el club de referencia para todos aquellos clubes que quieran tejer alianzas para construir una Cataluña deportiva más plural y equilibrada, alejada del actual modelo azulgranacéntrico que se basa en un equipo megapoderoso que teóricamente “representa” a todo el pueblo catalán. Y al resto, que les vayan dando.
Hemos de usar todas las armas a nuestro alcance para conseguir este objetivo: preferencia a la hora de ceder jugadores, acuerdos de colaboración, actos de hermandad entre las peñas, presencia institucional del Espanyol en la vida social de estos clubes, elaboración de propuestas conjuntas en el campo deportivo – campeonatos de fútbol base, campus de formación, etc -, unir fuerzas para desarrollar proyectos solidarios, creación de un lobby de los “otros clubes” catalanes para presionar a las instituciones por un trato más justo, etc.
A fin de cuentas, tenemos intereses comunes: a ellos y a nosotros nos conviene que el Fútbol Club Barcelona sea menos voraz. La situación actual nos impide crecer a todos porque todos estamos bajo la sombra del gran árbol azulgrana. Pero no hay tronco que resista la acción de una docena de pequeños y modestos pájaros carpinteros que con constancia y sin rendirse trabajen para conseguir su objetivo.
Basta con tener voluntad y paciencia. Y luchar contra las dificultades y contra los coletazos del Imperio. Y tener claro que las deserciones estarán a la orden del día. Ni caso, a seguir trabajando y a intentar convencer a los clubes “fugitivos” que se equivocan, que su actitud es pan para hoy y hambre para mañana. Que tener como aliado al Barça les impedirá crecer y les condenará a la miseria cuando ya no sean útiles al gigante azulgrana.
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