Carlos Abella es un reputado economista barcelonés, además ha publicado diferentes libros de gran éxito. El último de ello es ‘Aquella Barcelona‘, una visión particular de Barcelona desde la posguerra hasta los Juegos Olímpicos de 1992.
En dicho libro, Abella desgrana lo que fue la aparición de la televisión pública catalana y su progresiva degeneración hasta convertirse en un aparato propagandístico del proceso independentista. Y un lugar donde se ha insultado reiteradamente a España con total impunidad, y con el visto bueno de sus distintas direcciones.
«El 10 de septiembre de 1983 el canal de televisión TV3 inició sus emisiones en catalán. El impulsor político fue evidentemente el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol y suyas fueron las primeras decisiones dirigidas por su hombre de confianza política y financiera, Lluís Prenafeta. La programación regular empezó el 16 de enero de 1984, y desde entonces ha consolidado una programación generalista y el desarrollo de la cultura y lengua catalanas, como arma del catalanismo político», desgrana el economista en su obra.
«El presidente Jordi Pujol defendió que el nacimiento de TV3 era ‘necesario’ para la normalización del catalán. TV3 se ha convertido en un poderoso instrumento de hacer política y de divulgar las esencias nacionalistas, combatiendo con discrecionalidad las políticas de los partidos ‘del Estado’ -de l’Estat-, término con el que con exclusividad se refieren a España», subraya Abella sobre la televisión pública catalana.
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