Una macrooperación policial internacional, coordinada por Europol y Eurojust con la participación del FBI, ha asestado un golpe decisivo contra la infraestructura del grupo de ciberdelincuencia KillSec. El dispositivo global se ha saldado con tres detenciones y ocho entradas y registros practicados de forma simultánea en España, Grecia, Reino Unido y Rumanía.
En el territorio español, la actuación se ha concentrado en la provincia de Alicante, donde la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra han detenido a un menor de edad de nacionalidad rumana considerado presunto administrador del entramado. Asimismo, una mujer ha quedado en calidad de investigada por su supuesta vinculación con las actividades ilícitas del grupo criminal tras los registros en un domicilio y una instalación hotelera.
Las pesquisas en España, bautizadas como Operación ROTOMA, comenzaron en 2025 gracias a la cooperación policial con la oficina del FBI en San Juan de Puerto Rico. A partir del análisis inicial de una imagen de perfil, los investigadores de la Unidad Central Operativa lograron rastrear y ubicar al principal sospechoso en suelo alicantino.
Por su parte, la policía autonómica catalana abrió sus propias diligencias a principios de 2025 tras registrarse un ciberataque contra una entidad de Cataluña. Aquella intrusión digital, atribuida a la misma organización, comprometió información confidencial y generó unos perjuicios económicos estimados en cerca de un millón de euros.
La complejidad del caso propició la creación de un Equipo Conjunto de Investigación entre la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra para unificar líneas de trabajo y determinar el papel clave del sospechoso en los ataques cometidos tanto a nivel autonómico como internacional. Esta labor conjunta contó con el respaldo técnico de especialistas de Europol y agencias de seguridad de Estados Unidos, Alemania y Bélgica.
La red criminal KillSec operaba de manera activa desde aproximadamente 2024, acumulando más de un millar de ciberataques a escala global. De estos incidentes, alrededor de medio millar resultaron exitosos frente a cerca de tres centenares de víctimas, logrando recaudar rescates que rondaban los 500.000 euros por cada extorsión completada.
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