Hace un mes, concretamente el 14 de diciembre del 2023, se cumplió el 20º aniversario de una de las fechas “heroicas” del calendario catalán sólo comparable a cuando el “tamborilero del Bruch” colaboró, con el eco de su estridente tambor, a que el ejército de Napoleón saliera trasquilado y derrotado ante una fuerza militar muy inferior.
Ese momento “épico” fue el llamado Pacto del Tinell que firmaron Pasqual Maragall (PSC), Josep Lluis Carod Rovira (ERC) y Joan Saura (Iniciativa per Catalunya). Era la antesala de lo que luego se sería el “gobierno tripartito de Izquierdas, progresista y no sé cuantas cosas más” que aupó a Maragall, después a Montilla, a la presidencia de la Generalitat tras 23 años de pujolismo.
El Pacto del Tinell fue el primer “cordón sanitario” de envergadura que se activó en España contra, nada menos, que un Partido Popular presidido por Aznar que aún gobernaba el país. Todavía quedaba por suceder el tremendo “11M” y el cambio radical en la situación política española que aupó al inefable Zapatero a la Presidencia del Gobierno.
Ese acuerdo tripartito, en un anexo del pacto titulado “Criterios sobre actuación política general”, decía lo siguiente: “Los partidos firmantes del presente acuerdo se comprometen a no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad (acuerdo de investidura y acuerdo parlamentario estable) con el PP en el Govern de la Generalitat. Igualmente, estas fuerzas se comprometen a impedir la presencia del PP en el gobierno del Estado, y renuncian a establecer pactos de gobierno y pactos parlamentarios estables en las cámaras estatales”. Y luego añadía que se adopta: “el compromiso de dejar sin efecto el conjunto de normas contrarias a la plurinacionalidad, de cualquier rango, aprobadas durante el período gobernado por el PP, así como la retirada de los recursos interpuestos por el gobierno del Estado ante la jurisdicción ordinaria o el Tribunal Constitucional contra normas emanadas de las instituciones de Catalunya”.
¿Se dan cuenta del detalle? Casi clavadito a lo que está pactando el socialismo español con los independentistas de Junts y Esquerra Republicana hoy en día. Versión corregida y aumentada llamada “Ley de Amnistía” y sus sucesivas modificaciones vía enmiendas.
El tiempo pasa, pero en Cataluña no todo evoluciona si no que se repite hasta el hartazgo. La permanente necesidad en la izquierda socio-comunista de tener un “enemigo” al que poder machacar, insultar, escupir y vejar constantemente cual diablo, debido a la necesidad de exaltar a sus masas (cada vez menos masas y menos exaltadas), ha hecho inevitable el establecimiento de una nueva “cruzada comunista” a la que se han añadido “los niños del pujolismo”, es decir, Junts.
Esta vez le ha tocado “recibir” a los concejales de Vox del Ayuntamiento de Barcelona pues los muy demócratas concejales de Psc, Junts, Erc y Comuns, han acordado “impedir la presencia de la “extrema derecha” en reuniones con entidades y grupos de trabajo, así como excluirla de la presidencia de distrito o comisiones”. Tiene su cosa el acuerdo pues quieren asfixiar a Vox sin nombrarlo, para no hacerles propaganda, añadiendo que no van a admitir los firmantes del pacto ninguna iniciativa ni propuesta municipal, votando siempre en su contra, porque “Barcelona no normalizará su presencia”, según manifiesta la muy comunista y demócrata portavoz”a” de Los Comunes (los nenes de Colau), Jess González, a la sazón la defensora de la iniciativa.
Esta barbaridad democrática hace que las iniciativas que representan a unos 40.000 ciudadanos de Barcelona (los que votaron a Vox el 28 de mayo pasado) sean echadas, directamente, a la basura sin valorar si son oportunas, importantes o beneficiosas para la ciudad de Barcelona, tal como informó elcatalan.es esta semana. Nada mejor para entender la barrabasada que un ejemplo.
En la última reunión del Área de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Barcelona Vox presentó un ruego para que el Ayuntamiento de Barcelona inicie conversaciones con la Fundación Gala-Salvador Dalí que anunció que contemplaba la idea de abrir un cuarto museo dedicado al artista en Cataluña, sumándose al Teatro-Museo Dalí Figueres y a las casas museos de Port Lligat y Púbol, aprovechando el 120 aniversario del nacimiento del artista catalán universal. ¿Les tenemos que indicar cual fue el “dictamen” del equipo de gobierno que preside el socialista Collboni (sí ese que es Alcalde gracias al voto del PP)? Pues que “no es una propuesta viable, ni para el legado, ni para la naturaleza del fondo que puede generar interés en la ciudad”. Vamos un colorín colorado a la socialista. Barcelona la ciudad con más turistas extranjeros (alrededor de 6 millones anuales) no cree conveniente optar a albergar el cuarto museo Galí porque la iniciativa parte de los “fachas de extrema derecha” de Vox. Eso es pensar en beneficio de la ciudad y no en modo zurdo cerril, carajo…
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