Ante la actual epidemia que ha trastocado la vida económica a nivel planetario, las empresas catalanas, como las del resto de España, han de adaptarse para intentar paliar al máximo las consecuencias negativas que ha causado, y causará, el Covid-19. Lo primero es crear un equipo que pueda afrontar cualquier emergencia causada por la pandemia, para tomar decisiones rápidas y eficaces, que sirvan para paliar cualquier problema.
También conviene crear cauces de comunicación a nivel interno (empleados), como externo (clientes y proveedores), que han de ser fluidos y que facilite el intercambio de información, para evitar que se comuniquen datos distorsionados y para evitar errores causados por una comunicación deficiente.
Es imprescindible mantener la moral alta de los empleados, así como preservarles al máximo de un posible contagio. De ahí que convenga utilizar las nuevas tecnologías para facilitar, en aquellos puestos laborales que lo permitan, el teletrabajo durante aquellas fases de la pandemia en las que el riesgo de contagio sea elevado. Y para los que tengan que acudir al centro de trabajo, se ha de garantizar unas medidas de limpieza y desinfección adecuadas que eviten los contagios, para que sean entornos seguros en los que los empleados puedan desarrollar su labor sin temor a infectarse. Se han de seguir a rajatabla las normativas dictadas por las autoridades sanitarias de la Generalitat de Cataluña en cada momento y concienciar a la plantilla de la importancia de evitar riesgos innecesarios.
Además, las empresas han de analizar, junto a sus clientes, los cambios producidos en la actividad económica a causa de la pandemia del Covid-19, para afrontar de la mejor manera posible la nueva situación del mercado. Se ha de analizar tanto los plazos de entrega de los productos adquiridos, como los términos de pago y, en general, los pormenores de los contratos. Se ha de garantizar acuerdos que sean satisfactorios para todas las partes en una situación de incertidumbre provocada por una catástrofe sanitaria.
No solo hay que mantener la buena salud de los empleados, también la viabilidad de la empresa, para evitar cierres que causarían despidos y, por lo tanto, problemas emocionales y de moral a la plantilla, además de económicos. Se ha de ajustar la producción a la viabilidad de la actividad y se ha de negociar con las administraciones públicas aquellas facilidades y ayudas para garantizar que la existencia de la empresa no corre peligro. Muchos ayuntamientos catalanes, la Generalitat y la Administración General del Estado han dictado medidas especiales para diversos sectores económicos. Conviene conocerlas y, si es posible, acogerse a ellas.
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