El separatismo ha vuelto hacer de la política catalana una auténtica vergüenza. Otro día ‘histórico’ más de peleas y ‘navajazos’ entre los partidos secesionistas, que hace unos años metieron a Cataluña en un lío sin precedentes y que ahora no parece que sepan salir del mismo.
Durante tres horas se han reunido en el Palau de la Generalitat Pere Aragonès, presidente del Govern, y Jordi Turull, secretario general de Junts, se supone que buscando una solución a una relación ya muy deteriorada. Al final, Aragonès ha cesado al máximo cargo que Junts tenía en el Govern, el vicepresidente Jordi Puigneró.
Puigneró ha recibido el apoyo de Carles Puigdemont, que desde su perfil social de Twitter ha reconocido la «lealtad a Cataluña» del vicepresidente cesado. También le ha agradecido su contribución a la «soberanía digital del país», como responsable de las políticas digitales de la Generalitat.
Ante una crisis económica muy grave, que lleva a muchos ciudadanos a una situación realmente dura, los partidos separatistas se pelean por sus miserias, y se muestran incapaces de gobernar los destinos de una comunidad autónoma que en los últimos años ha ido perdiendo posiciones en España.
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