Sílvia Orriols ha movido ficha para las municipales de 2027 con un mensaje claro hacia el resto del espectro secesionista. El elegido para asaltar la alcaldía de Vic es Oriol Gès, actual secretario de organización y mano derecha de la líder de Aliança Catalana, tal y cómo ha adelantado Nació Digital.
La estrategia busca golpear directamente a Junts en uno de sus feudos históricos más simbólicos de la Cataluña interior. Gès no es un recién llegado a la estructura del partido, aunque su figura genera tensiones internas evidentes. El candidato encabeza una de las dos almas de la formación, manteniendo una relación fría con Jordi Aragonés.
Esta bicefalia organizativa pone a prueba la cohesión de un movimiento que crece mientras el PSC observa con una pasividad calculada. La designación de Gès llega precedida por la polémica sobre sus retribuciones públicas. Su entrada como asesor externo del grupo parlamentario supuso un sueldo superior a los 77.000 euros anuales.
Este hecho ha provocado mal ambiente entre diversos cuadros de la formación, que critican la profesionalización de la política. Mientras tanto, el Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios catalanes prefieren ignorar el trasvase de votos en estas plazas.
El PSC de Salvador Illa parece cómodo con la fragmentación del voto separatista en municipios clave. No obstante, la parálisis socialista ante los problemas de seguridad e identidad solo alimenta estas opciones radicales.
Vic tiene una memoria política particular, al ser la cuna de la desaparecida Plataforma per Catalunya. Josep Anglada, que sigue en activo con su proyecto ‘Som Identitaris’, ya ha manifestado que no cierra la puerta a colaborar con Orriols. Este escenario plantea un bloque de derecha identitaria que podría poner en jaque la hegemonía convergente en Osona.
El candidato Gès, aunque originario de Manresa, reside en Vic y trabaja en el sector bancario. Su campaña ya ha comenzado de forma extraoficial a través de sus redes sociales personales. En ellas, centra su discurso en la falta de seguridad, criticando duramente la gestión del equipo de gobierno local.
Para Aliança Catalana, ciudades como Vic, Manresa o Gerona son objetivos prioritarios para consolidar su estructura territorial. El partido aspira a dejar de ser un fenómeno local de Ripoll para convertirse en fuerza de gobierno en ciudades medias.
Su crecimiento es el síntoma de una Cataluña que el sanchismo se niega a diagnosticar por interés electora. l.La debilidad del discurso de orden del PSC en el interior de Cataluña deja un vacío que Gès pretende llenar. Los ciudadanos de la capital de Osona ven cómo los problemas cotidianos quedan relegados por la agenda de pactos en Madrid de Junts.
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