Alejandro Fernández, presidente del PP catalán, mantiene un discurso firme contra lo que denomina «el mimetismo del sanchismo» por parte de Salvador Illa. Para Fernández, el PSC no es una solución, sino una extensión de las políticas de Madrid que tanto daño están haciendo a la estabilidad institucional.
En su reciente presentación de su libro ‘A calzón quitao’ en Zaragoza, Fernández ha denunciado que el nacionalismo vive en un «chollo» permanente gracias a las concesiones de Moncloa. Fernández critica con dureza que se premie a quienes intentaron subvertir el orden legal mientras se ignora a la Cataluña real y trabajadora. Su postura es clara: no habrá pactos con quienes busquen quebrar la Constitución, una línea roja que el PSOE ya ha borrado.
La batalla por la propiedad privada es uno de sus grandes caballos de batalla. Ante las limitaciones a la compra de viviendas acordadas por el Govern y los Comunes, Fernández presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional. Considera que estas medidas son un «ataque inaceptable» al ahorro de las familias humildes y una receta segura para destruir el mercado inmobiliario catalán.
Frente al intervencionismo asfixiante de la izquierda, el líder popular propone una receta basada en la libertad económica y la bajada de impuestos. Su programa defiende la supresión de los impuestos de Sucesiones y Patrimonio, así como una rebaja drástica del IRPF. Alejandro Fernández entiende que Cataluña solo recuperará su liderazgo si deja de ser un infierno fiscal para las empresas y los autónomos que huyen de la inseguridad jurídica.
La seguridad ciudadana y la lucha contra la ocupación ilegal también marcan su agenda reciente. Fernández ha endurecido su discurso contra las políticas que «premian la irregularidad», exigiendo respeto por los propietarios. Para el presidente del PP, la permisividad del actual Govern y el silencio cómplice del PSC están degradando la convivencia en los barrios catalanes, donde la delincuencia se siente impune ante la falta de apoyo a las fuerzas de seguridad.
En el ámbito educativo, su apuesta por el trilingüismo y la libertad de elección de centro es innegociable. Fernández se opone frontalmente al modelo de inmersión obligatoria que Illa defiende por omisión. Su propuesta pasa por garantizar que el castellano sea lengua vehicular, protegiendo los derechos de las familias frente a la ingeniería social del nacionalismo que el socialismo parece ahora abrazar sin complejos.
El último mes ha confirmado que el centroderecha tiene en Fernández a un referente intelectual y político capaz de plantar cara al rodillo de la izquierda y el separatismo catalán. Su capacidad para conectar con el ciudadano que se siente huérfano de representación es su mayor activo. Mientras el PSC se dedica a «marranear» con el separatismo, Alejandro Fernández sigue construyendo una alternativa que ofrece orden, libertad y respeto a la ley.
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