Esta semana se ha celebrado en el Parlament catalán la primera sesión, tras la inicial de constitución de la Mesa del pasado 10 de junio, de la legislatura surgida de las elecciones del 12 de mayo. Dicha sesión parlamentaria únicamente ha servido para poner en marcha el contador y evidenciar lo que llevamos subrayando, prácticamente, desde la misma noche electoral: no existe un claro triunfador y nadie quiere dar un paso definitivo hacia un pacto que les pueda marcar sin sacar buenos réditos por ello. Por el momento se ha perdido la primera fecha para investir a un candidato. Si no existe un candidato “con más síes que noes” antes del 27 de agosto, la repetición electoral estará servida.
Tras lo sucedido el miércoles en la cámara, sus señorías no han dejado de expresar por los pasillos y por las anchas escaleras del Parlament catalán su máxima preocupación a todo aquél que quisiera escucharlos, con una frase que se ha hecho viral: “este año no tenemos vacaciones”. Incluso lo ha comentado el propio President Rull desde su silla. Pobrecitos, con la de años que llevan trabajando poco y legislando menos y ahora se avienen a pensar en sus inmerecidas vacaciones veraniegas en lugar de lo poco útiles que están siendo para los ciudadanos de Cataluña que, a la postre, es quien les paga el sueldo, dietas y demás prebendas para que sigan “jugando a ser parlamentarios”. Por cierto, es bueno recordar a los catalanes, que son los que pagan esta fiesta que, aunque no peguen ni golpe durante estos meses nuestros improductivos diputats seguirán cobrando religiosamente. Cosas del sistema democrático.
En sus cortos discursos, lo que agradecemos mucho (no los discursos si no la escasa duración), los portavoces de todos los partidos políticos allí representados han explicado claramente cuáles son sus intenciones y quien les hace más “tilín” para futuros pactos. De entrada, remarcaremos que aquellos a los que no van a llamar para sentarse en su mesa: Aliança Catalana, Pp y Vox tuvieron discursos coherentes con sus credos y tienen claro que no pintan nada en esos temas. Los de la CUP, como es natural, siguen soñando con el pacto secesionista y la entronización de Puigdemont, sin más, y en una Cataluña convertida en estado.
Sin embargo, pudimos escuchar al otro lado de la moneda de las ilusiones que representa Jessica Albiach, de los Comuns, remarcando la ilusión en reeditar el viejo pacto de izquierdas con Psc y Erc. Estrategia que fue aplaudida por el candidato no postulado, Salvador Illa, quien “sentenció” que «un pacto progresista es la única opción política y aritméticamente viable». «O pacto progresista o repetición electoral», sentenció. En fin, un discurso que se puede resumir como: “o yo o el caos” como dijo Luis XIV en 1655, aunque la realidad es que la frase original fué: “El estado soy yo”. Lo mismo que piensan Sánchez e Illa pero en francés.
Por su parte los dos grandes partidos secesionistas sacaron su artillería para posicionarse claramente ante sus electores más que ante sus oponentes. Cuestión de lavar la cara, dicen. El portavoz de Junts per Puigdemont, Albert Batet, recordó que “el ‘pressing’ a Junts no funciona, ni en Madrid ni aquí», reivindicando la «legitimidad» de hacer presidente a Puigdemont… “El señor Pedro Sánchez no ganó las elecciones y es presidente, entre otros, gracias a los votos de Junts per Catalunya», metiéndole más presión al inquilino de la Moncloa y a un Illa que debería pensar en olvidarse de ser president “aquí” si quiere que su amigo siga siéndolo “allí”.
Desde Esquerra su portavoz, Josep Maria Jové, abrió el ventilador y cargó contra socialistas y Junts, a los que acusó de falta de «valentía y coraje» por no presentar a sus candidatos a una investidura. «Es no tomarse el país en serio», afirmó, y no le falta razón aunque yo cambiaría el término país por el de region o comunidad. Jové continuó su discurso recordando sus condiciones a los socialistas: derecho a la autodeterminación, financiación singular y el «reconocimiento de la realidad nacional de Cataluña». Vamos, una forma poco sutil de decir estamos hasta las narices que nadie tome posiciones y todos esperen que nosotros movamos el culo: o ustedes se mojan, y mucho, o no respondemos de lo que pase en los dos próximos meses…
La verdad es que Esquerra está en medio de todos los supuestos matemáticos y líos amorosos. Es el auténtico jamón del bocadillo. Está en medio y se lo quiere engullir a mordiscos. Unos prometiéndoles una nueva coalición nacionalista para vencer a los “españolazos” invasores y otros mediante un pacto de izquierdas para derrotar a la “derechona y ultraderechona” catalana, la española y la que haga falta. La realidad es que ERC sigue dividida internamente, descabezada políticamente, con un presidente en funciones en la Generalitat que ya ha dimitido, una secretaria general “online” desde Suiza y un eterno candidato (si la Ley de Amnistía le deja) que nadie quiere en su casa, como Oriol Junqueras, pero que se niega a desaparecer. ¿Alguien da más?
Y así está Cataluña, en manos de un partido que tiene más de guerracivilismo interno que de partido. Si nadie lo arregla, visitaremos las urnas el 13 de octubre tras el desfile del día de la Hispanidad en jornada de reflexión. Tampoco es mal día para ir a votar…
RUEGO: Le pedimos urgentemente ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas, queremos seguir defendiendo una Cataluña leal a España y que aporte al proyecto común de todos los españoles. Si pueden les rogamos nos hagan una aportación económica sea 5, 10, 20, 50 euros o lo que deseen: hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















