El secretario general de VOX, Ignacio Garriga, ha denunciado con dureza la situación «tercermundista» que atraviesa la red de Rodalies en Cataluña. Según el dirigente, el servicio acumula tres semanas consecutivas de parálisis y falta de seguridad, lo que ha convertido el transporte público en un riesgo diario para miles de trabajadores catalanes.
La formación critica que la red ferroviaria cuente con decenas de tramos con velocidad limitada y cortes en diez puntos estratégicos. Garriga alerta especialmente sobre 31 puntos críticos donde, a su juicio, no existen garantías mínimas de seguridad. Esta situación está provocando que los maquinistas salgan a trabajar «con el miedo en el cuerpo» ante el deterioro de las infraestructuras.
Desde VOX se señala directamente al PSOE y al PSC como responsables únicos de este abandono. Garriga ha exigido la dimisión inmediata de toda la cúpula socialista, mencionando específicamente al ministro Óscar Puente, a la consellera Sílvia Paneque y al propio Pedro Sánchez. Para el líder de VOX, la gestión del Gobierno central está siendo «criminal» y ha llevado al sistema al borde del colapso.
Garriga acusa a los socialistas de utilizar «cortinas de humo» para desviar la atención de su incapacidad gestora. En concreto, critica que el Ejecutivo se centre en la regularización de más de medio millón de inmigrantes ilegales y en «campañas de victimización». Mientras tanto, los usuarios siguen sin poder llegar a su hora al trabajo por el mal estado de las vías.
También ha sido tajante al afirmar que no aceptarán más explicaciones ni ruedas de prensa vacías de contenido. La formación exige que se asegure de una vez por todas la integridad de la red ferroviaria para proteger a los pasajeros. Consideran que el actual estado de las infraestructuras es «ruinoso» tras años de políticas que tildan de fallidas y corruptas.
El tono de la crítica se ha elevado al calificar el legado socialista como una mezcla de «corruptelas y gestión deficiente». VOX sostiene que el Gobierno está «destrozando» todo lo que toca, desde la movilidad hasta la seguridad pública. Por ello, instan a los responsables políticos a «largarse» y dejar de jugar con la vida de los ciudadanos que dependen del tren.
Como solución definitiva, Ignacio Garriga ha reclamado la convocatoria urgente de elecciones. El dirigente considera que solo a través de las urnas el pueblo podrá poner fin a esta crisis sistémica. Para VOX, el cambio político es la única vía para revertir lo que definen como una gestión que desprecia las necesidades básicas de los catalanes.
La formación también ha puesto el foco en la falta de inversión real, a pesar de las promesas del Ministerio de Transportes. Denuncian que se ha priorizado el gasto en intereses partidistas y en mantener estructuras de poder antes que en el mantenimiento técnico de las catenarias y las vías. Esta falta de previsión es la que, según ellos, ha cronificado el caos.
El malestar de los maquinistas también ha sido un punto clave en su discurso. Garriga empatiza con los profesionales que deben enfrentarse a una infraestructura que no ofrece confianza. Asegura que la tensión en el sector es máxima y que la administración está obligando a los empleados a operar en condiciones que rozan la negligencia institucional.
Finalmente, el artículo concluye con la advertencia de que VOX no «pasará página» ni permitirá que el tema caiga en el olvido. La ofensiva parlamentaria y social continuará hasta que se asuman responsabilidades penales y políticas por el estado de Rodalies. El partido se reafirma en su papel de única alternativa frente a lo que llaman el «caos socialista».
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