Este medio ha querido sondear a diversas personalidades sobre la decisión de Facebook de cerrar la página del pintor Augusto Ferrer-Dalmau, que contaba con más de 200.000 seguidores, y que esta empresa norteamericana ha desactivado sin darle ninguna explicación.
La catedrática de Derecho Constitucional y catedrática Jean Monnet ad personam Teresa Freixes cree que «es una flagrante violación de la libertad de expresión y de los derechos de propiedad intelectual. Un periódico, una revista, no pueden ser retirados de la circulación si no es por resolución judicial motivada y aquí están apareciendo censores orwellianos que, en complicidad con el régimen de pensamiento único que quiere imponer el nacionalpopulismo, va a convertir en erial cultural lo que hasta hace relativamente poco tiempo constituía una rica manifestación de pluralismo y de cultura de calidad. Es intolerable y hay que denunciarlo. Pretenden irnos callando a todos, como en los regímenes de infausto recuerdo».
Alberto Fernández Díaz, ex presidente del grupo del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, opina que «es una decisión inexplicable y su carácter sectario obliga a una inmediata rectificación y apertura de la página». La regidora portavoz de Cs en el Ayuntamiento de Lérida, y defensora del papel del Ejército en la sociedad española, Ángeles Ribes, argumenta que «no es normal que la cierren, pero ni a él, ni a nadie. Es una muestra más de la arbitrariedad y sectarismo que últimamente se gastan los responsables de la las principales redes sociales». El abogado Fernando Múgica cree que es «una locura, como pasó con la cuenta de Félix Ovejero».
Ricardo García Cárcel, catedrático de Historia Moderna, opina que la decisión de Facebook ha sido «mala. Sobre todo porque no se da ninguna explicación». El profesor universitario y ensayista Félix Ovejero, al que Facebook cerró la cuenta, y semanas después se la restauró tras decir que fue «por error», también ha querido opinar sobre esta cuestión: «Me parece inquietante, pero no solo porque se lo hayan hecho a Ferrer-Dalmau, sino porque lo pueden hacer con cualquiera. Lo que pasa es que cuando se cierra la cuenta o la página a una persona de cierta presencia pública, como en su caso o como pasó en el mío, al menos hay un cierto margen para la protesta porque se escuchan algunas voces. Pero hay muchas personas, sin este perfil público, a las que se puede privar de su presencia en redes y que se pueden quedar completamente desamparadas».
Sobre el hecho que le cerraran la cuenta a Ferrer-Dalmau sin darle explicaciones Ovejero argumenta que «hoy en día las redes sociales constituyen un nuevo marco mediático. Una institución privada, en este caso Facebook, no sometida a ningún control democrático ni judicial, puede decidir a su arbitrio que opiniones son aceptables o no, cuáles pueden formar parte del debate público y cuáles deben prohibirse. Esta situación nos hace dudar sobre la calidad democrática de las sociedades que estamos construyendo. No importa que suceda con Trump o con otro ciudadano del otro lado del espectro político».
Ferrer-Dalmau es el pintor de estampas militares más prestigioso de España, y uno de los más conocidos a nivel mundial. Es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría (Sevilla) y ha recibido numerosas distinciones como la Orden de Isabel la Católica, la Gran Cruz al Mérito Naval y la Gran Cruz al Mérito MIlitar. La red Consenso y Regeneración se ha movilizado para que Facebook le devuelva a este artista su página.
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