Manu Reyes (Barcelona, 1976) fue alcalde de Castelldefels (2011-2015), y sigue siendo el candidato más votado desde 2011, ejerciendo como líder de la oposición municipal. En la actualidad también es presidente del PP de la provincia de Barcelona, cargo en que fue confirmado en un congreso celebrado en la capital catalana que fue clausurado por Alberto Núñez Feijóo.
Ha sonado como alcaldable para Barcelona. ¿Se presentará en Castelldefels o dará el salto?
Llevamos mucho tiempo al lado de los vecinos y entidades de Castelldefels trabajando para conseguir el cambio que requiere la ciudad. Ahora más que nunca es necesario ese cambio y estamos convencidos que podemos obtener una amplia mayoría. Para mi, el mayor honor ha sido ser alcalde de Castelldefels, y lucharé por volver a serlo.
¿Conseguirá usted y Xavier García Albiol, los dos candidatos del PP catalán que consiguen mejores resultados electorales, alcanzar las alcaldías de Castelldefels y Badalona?
Obtener ambas alcaldías, como ya tenemos en Pontons, es uno de los objetivos que nos hemos marcado. La gente está cansada de que en los despachos un conglomerado de múltiples partidos se unan simplemente para desbancar a quien ha ganado en las urnas. Esos gobiernos Frankenstein no tienen ni proyecto ni liderazgo, y provoca no sólo desafección en la política, sino lo que es peor, condenan a la parálisis a esos municipios.
¿Qué puede hacer usted por Castelldefels que no haga la actual alcaldesa socialista?
Nosotros nos preocupamos por los problemas reales que tienen nuestros vecinos, y tratamos de aportar soluciones. Otros, simplemente quieren tener el cargo para no bajarse del coche oficial y rehuir de las adversidades. Gastarse 10 millones de euros como hace la alcaldesa de Castelldefels para poner un carril bici, cuando tiene a muchas familias y comercios que no llegan a final de mes me parece una temeridad. Lo importante no es cortar muchas cintas antes de que lleguen las elecciones, sino resolver las necesidades de las personas. Nosotros estamos con las personas, mientras otros sólo piensan en subir fotos a Instagram o poner un tweet.
En las municipales de 2019 el PP de la provincia de Barcelona sufrió un severo retroceso electoral. ¿Cómo va el proceso de reconstrucción de juntas locales?
La verdad es que hemos visto como tanto los cuadros internos del partido como los simpatizantes han recuperado la ilusión y la confianza, y eso es bueno. Son muchas las personas que se nos acercan para unirse a nuestro proyecto político. Estamos renovando muchas juntas locales y creando nuevos equipos, como es el caso de Vic, donde se está trabajando muy bien. Estamos convencidos que pronto todo ese trabajo tendrá su fruto.

¿Quién será el candidato para Barcelona, y cuándo lo harán público?
Estamos en la fase de hacer equipos y desarrollar nuestras propuestas electorales. Es el momento de seguir escuchando a la gente y saber exactamente lo que necesitan para acertar con el análisis de necesidades y construir la alternativa. Sobre los candidatos aun no hemos comenzado a hablar, y será dentro de unos meses cuando comenzaremos a definir quienes liderarán las candidaturas. Lo primero es equipo y programa. Luego llegarán los candidatos.
¿Qué sería necesario para crear una alternativa sólida al separatismo que sirviera para remontar, aunque sea en treinta años, la actual hegemonía política, social y cultural que posee en Cataluña?
Cada vez somos más los catalanes que queremos un gobierno serio y responsable, que no esté alejado de la realidad de sus ciudadanos. Debemos de recuperar el sentido común, trabajar por la reconciliación social y la recuperación económica. Desde el Partido Popular estamos creando esos mimbres que permiten la alternativa necesaria y que nos devuelva a la senda del “seny”.
¿Crees que el “lo volveremos a hacer” de los separatistas es una fanfarronada o una amenaza real?
Son muchos los catalanes que creyeron en esas personas que como un canto de sirena proclamaban las “hipotéticas bondades” de una independencia sin explicar la verdad ni las graves consecuencias que podrían implicar. Mintieron y se ha creado una gran decepción y falta de confianza. Sin embargo, no podemos menospreciar a aquellos que ya desafiaron y trataron de romper la convivencia, pero no es menos cierto, que cada vez son menos las personas que hoy les volverían a prestar su apoyo.
El separatismo siempre ha tenido un plan a largo plazo, el aumentar su base social. Primero a fuego lento, como se describe en el pujolista Plan 2.000, y luego a gran velocidad, con el discurso victimista y aparentemente democrático de los “presos políticos” y “exiliados”. ¿Por qué en el otro lado, en el de la defensa de la España democrática, nunca ha habido un plan similar?
Está claro que algunos llevaban tiempo premeditando la ruptura y el choque de trenes. En un Estado democrático como el nuestro los ciudadanos confían en las fortalezas de las instituciones y un sistema constitucional que establece claramente la separación de poderes y un marco competencial. Estamos dotados de las mejores herramientas que en democracia se pueden tener. Lo que hay que hacer es ejercerlas con sensatez, rigor y proporcionalidad para evitar nuevos desafíos.
¿Qué opina de los plantes de Pere Aragonès y Ada Colau a Felipe VI en los actos institucionales que se celebran en Cataluña?
Qué pena de dirigentes tenemos en la actualidad en nuestra tierra. Lejos ha quedado el espíritu de esa Barcelona olímpica que era un espejo para todo el mundo, y donde todas las administraciones y sus representantes supieron estar a la altura. Hoy más que nunca debemos de trabajar para recuperar el prestigio perdido, y con actitudes como la de la alcaldesa o el president de la Generalitat, cada día estamos más lejos de ser lo que fuimos. Por eso, debemos de trabajar con más fuerza que nunca en que la alternativa que representamos más pronto que tarde llegue tanto a los gobiernos locales como al autonómico.
¿Qué le diría a los periodistas de TV3 que llaman “exiliados” a personajes como Puigdemont o Toni Comín?
Los periodistas deben de informar de manera rigurosa y apartidista, especialmente cuando estamos hablando de medios de comunicación públicos, es decir, que pagamos el conjunto de la ciudadanía. Cuando esto no sucede, ya bien sea porque existen directrices políticas que marcan la línea a seguir o por otros motivos, el medio de comunicación pierde credibilidad y pierde audiencia. Cuando es un medio privado y pierde audiencia termina cerrando, cuando es un medio público se convierte en un pozo sin fondos de recursos públicos.
¿Ve normal que personas que trabajan o colaboran en la televisión pública de Cataluña usen el “Puta España” como saludo en sus redes sociales, como Jair Domínguez?
Parece que para algunos medios de comunicación todo vale y no existen límites. Que una cadena pública tolere según que comentarios que pretenden ya no sólo descalificar sino directamente insultar a la audiencia, no parece muy sensato, como tampoco lo es que las personas que dirigen el medio de comunicación no tomen medidas para evitar dichos comportamientos y sancionar a los responsables.
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