El Tribunal Supremo ha hecho efectiva la aplicación de la ley de amnistía para los principales dirigentes independentistas condenados por el *procés*. Esta medida extingue definitivamente la responsabilidad penal de figuras clave como Oriol Junqueras, Raül Romeva, Dolors Bassa y Jordi Turull. La decisión judicial elimina las inhabilitaciones que pesaban sobre ellos y les abre de par en par la puerta para regresar a la primera línea política.
La resolución supone el peaje definitivo fijado por el independentismo para sostener al Gobierno en Moncloa. Pedro Sánchez consuma así la entrega de un perdón hecho a la medida de sus socios parlamentarios. La justicia da carpetazo a las penas a cambio de una estabilidad política comprada a un precio extremadamente alto.
En lugar de mostrar un mínimo gesto de conciliación o autocrítica, la cúpula de ERC reaccionó con clara chulería desde su sede en Barcelona. Oriol Junqueras no dudó en calificar la jornada como un día de victoria absoluta frente a lo que tildó de represión estatal. El líder republicano centró parte de su discurso en los costes personales sufridos durante estos años de inhabilitación.
A pesar de haber sido amnistiado por las propias instituciones del Estado, Junqueras arremetió con dureza contra la democracia española. Llegó a calificar a España como un «Estado fallido» por haber actuado con firmeza legal ante el desafío soberanista de 2017. Lejos de apaciguar el conflicto, el dirigente de ERC desafió abiertamente a las instituciones asegurando que la nación les tiene «miedo».
Por su parte, Dolors Bassa reivindicó la medida de gracia como el triunfo directo de una estrategia de presión continuada. La exconsellera dejó claro que el borrón y cuenta nueva concedido no altera en absoluto las aspiraciones rupturistas de su formación. La amnistía, a su juicio, solo sirve para rearmar al movimiento separatista en su vía hacia la desconexión.
Bassa insistió en que el referéndum ilegal del 1 de octubre sigue siendo el gran referente político de su espacio. Para la dirigente separatista, la independencia se mantiene como la única meta posible tras haber obtenido este perdón judicial. Las cesiones de Moncloa no han servido para moderar el discurso ni las intenciones de la izquierda republicana.
En una línea idéntica se pronunció Raül Romeva, quien advirtió de que la amnistía no representa el final del conflicto, sino un simple punto y seguido. El exconseller remarcó que el supuesto mandato de autodeterminación continúa plenamente vigente para el separatismo. Ninguno de los comparecientes mostró intención alguna de rectificar la hoja de ruta que fracturó a la sociedad catalana.
El perdón concedido por el marco legislativo de la izquierda española deja intacto el desafío del separatismo. Los beneficiados por la medida no han tardado ni un solo día en rearmar su discurso más confrontativo. La pretendida «normalización» promovida por el Ejecutivo de Pedro Sánchez evidencia de nuevo su fragilidad conceptual.
La amnistía no ha generado la concordia prometida por el Gobierno central, sino que ha reforzado las tesis de quienes desafiaron el orden constitucional. Los líderes del *procés* recuperan todos sus derechos políticos con el objetivo explícito de reanudar el embate independentista. La cesión del Ejecutivo deja expedito el camino para que los mismos actores retomen sus antiguas pretensiones.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.















