Sergio Fidalgo: Estamos con Ángel Escolano, al que me gusta definir como «el azote del separatismo». Ahora vamos a explicar el porqué, ya que esto no es solo un lema. Ángel es presidente de Convivencia Cívica Catalana. ¿Cómo estamos?
Ángel Escolano: Bien.
Sergio Fidalgo: Cualquiera que lea El Catalán y conozca nuestra labor habrá visto un montón de noticias sobre el trabajo que realizan Ángel Escolano y su equipo en Convivencia Cívica Catalana. Revisan tanto el Boletín Oficial de la Generalitat como los provinciales buscando casos de discriminación lingüística por parte de las administraciones públicas para llevarlos ante la justicia. Por ejemplo, han conseguido que varios ayuntamientos que pedían requisitos abusivos —como exigir niveles B2 o C1 para ser basurero, electricista o sepulturero— rectifiquen. Para quien no entienda estos niveles, ¿qué es un A2, un B1 o un C2?
Ángel Escolano: Lo voy a explicar con palabras sencillas. Los filólogos catalanes, al carecer de otra salida laboral, se han inventado todo un sistema de títulos (A2, B1, B2, C1, C2) imitando al inglés o al castellano. Hay concretamente 982 personas en Cataluña pagadas por la Generalitat dedicadas a expedir titulitos de catalán.
Sergio Fidalgo: ¿Cuántos? ¿Novecientos cuántos?
Ángel Escolano: Novecientos ochenta y dos personas pagadas por la Generalitat. Para ponerlo en contexto —con datos de mi cuenta de Twitter basados en los presupuestos de la Dirección General de Política Lingüística—, hace dos semanas había menos Mossos d’Esquadra patrullando de noche en toda Cataluña que personal dedicado a dar titulitos de catalán. Si destináramos a esa gente a hacer de Mossos d’Esquadra, tendríamos el doble de policía.
Sergio Fidalgo: Os recomiendo seguir la cuenta de Twitter de Ángel (@rubio_escolano), no solo por este dato, sino porque denuncia numerosas situaciones que ocurren en Cataluña con un estilo punzante y directo.
Ángel Escolano: Es que son muy sinceros con campañas como «Mantén el catalán». ¡Claro que lo mantenemos, con lo que nos cuesta!
Sergio Fidalgo: Esta campaña consiste en que, si un catalanohablante se encuentra con alguien que le habla en castellano, le insiste en hablar en catalán por mucho que la otra persona no lo entienda, bajo el lema de hacer, teóricamente, una Cataluña más catalana. Perdona, sigue.
Ángel Escolano: Con este sistema de niveles, teóricamente la exigencia debería ser proporcional al trabajo a realizar. No se puede exigir el mismo nivel a un catedrático de física nuclear que a una limpiadora. Sin embargo, en Cataluña empezaron a exigir el nivel C1 (equivalente a bachillerato) de manera generalizada en todas las oposiciones. Tras tres años de demandas semanales, esto ha empezado a cambiar. Por ejemplo, en Sant Sadurní d’Anoia se exigía el C1 para ser barrendero, lo cual era totalmente desproporcionado. Ahora hemos logrado que se pida un A2 para puestos no cualificados y un B1 o B2 para puestos técnicos como fontaneros o electricistas. Incluso logramos un pacto con la Diputación de Barcelona para que ningún ayuntamiento de la provincia pida más de un B2 para técnicos. Nos quedan las zonas de montaña, Gerona, Lérida y Tarragona, pero convocatoria que vemos, convocatoria que impugnamos.
Sergio Fidalgo: Cuéntanos lo ocurrido en L’Hospitalet.
Ángel Escolano: L’Hospitalet de Llobregat, el supuesto paraíso independentista donde el 100 % de la población habla catalán. Por supuesto, es ironía. Su Ayuntamiento – el PSC gobierna aquí desde 1979 – aprobó y publicó ordenanzas fiscales exclusivamente en catalán. Vox recordó que en España existen dos idiomas oficiales y que el castellano debía incluirse, pero pasaron por alto su advertencia. Presentamos una demanda ante el Tribunal Superior de Justicia y, tras una inadmisión en el Tribunal Supremo, este último tendrá que pronunciarse sobre si una norma jurídica municipal puede aprobarse únicamente en catalán. El castellano es lengua oficial y una ordenanza es una norma jurídica, no un panfleto. Esta sentencia será muy importante. Además, estamos haciendo lo mismo con otras ordenanzas, como las de playas en Sant Adrià de Besòs, exigiendo que se incluya el castellano en cartelería, atención al público y señalización.
Sergio Fidalgo: ¿Cómo os llega la información para actuar, además de revisar los boletines oficiales?
Ángel Escolano: Tenemos nuestra red de «espías» repartida por Cataluña. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Vidreres aprobó un reglamento lingüístico que consagraba el monolingüismo en catalán y decidió no publicarlo para evitar que lo impugnáramos. Sin embargo, un «garganta profunda» nos avisó, presentamos alegaciones y tuvieron que repetir el pleno y publicarlo.
Sergio Fidalgo: ¿Y qué pasó con la plaza de Virrey Amat en Barcelona, donde el Ayuntamiento quiso eliminar un nombre con arraigo histórico para poner a un poeta nacionalista?
Ángel Escolano: Lo hemos frenado temporalmente. Publicaron la aprobación inicial en pleno agosto, pensando que nadie miraba la Gaceta Municipal. Recogimos entre 1600 y 1700 firmas en contra. El expediente administrativo era un auténtico desastre de apenas tres páginas. En Cataluña, lamentablemente, las protestas simbólicas sirven de poco: las únicas dos vías efectivas frente a los abusos institucionales son la denuncia judicial o la presión directa con la ley en la mano.
Sergio Fidalgo: Como bien dice Ángeles Ribes, la única manera de combatir al separatismo es acudiendo a los juzgados y tocándoles el bolsillo, momento en el que se vuelven más razonables.
Ángel Escolano: Exacto. Los ayuntamientos no tienen los recursos millonarios de la Generalitat. Recuerdo un recurso que presentamos contra un ayuntamiento pequeño en Gerona por su feria de setas (fira del bolet); nos dieron la razón y nos mandaron un correo pidiendo disculpas. Si a un ayuntamiento pequeño le metes un contencioso, el alcalde se preocupa. Hay que coserlos a demandas.
Sergio Fidalgo: ¿Cómo va el tema de las banderas de España en los consistorios?
Ángel Escolano: Hacemos lo que podemos donde tenemos a alguien que vigile, porque muchas veces la ponen cuando hay presión judicial y al día siguiente la quitan o la camuflan. Nuestros recursos son limitados y preferimos priorizar la efectividad en cuestiones como ordenanzas fiscales o lingüísticas. Aunque es es indignante ver situaciones como la del cuartel de la Guardia Civil en Camprodon, donde ni siquiera luce la bandera de España.
Sergio Fidalgo: Volvamos a los requisitos lingüísticos abusivos, que suponen una clara violación de los derechos civiles.
Ángel Escolano: Y no solo afecta a los castellanoparlantes. Tuvimos el caso de un catalanoparlante nativo de Gerona, peón en el Ayuntamiento de Barcelona encargado de los regalos de Navidad, que fue despedido por no tener el título oficial de catalán, a pesar de hablarlo perfectamente.
Sergio Fidalgo: ¿El C1 para ser peón? Qué brutalidad.
Ángel Escolano: El Ayuntamiento de Barcelona bajo la batuta de Collboni es el más hispanófobo y cruel de Cataluña. Irónicamente, en Girona —gobernado por la CUP— tuvieron más humanidad y no echaron a trabajadores mayores de 60 años con más de 30 años de servicio que no tenían el certificado. En cambio, en Barcelona, Collboni ha despedido de forma implacable a trabajadores con hasta 37 años de antigüedad (incluyendo jardineros, administrativos, músicos de la banda e incluso al cocinero de la alcaldía o a una camarera) simplemente por no poseer el nivel C1 de catalán. Es una falta absoluta de humanidad.
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