“No suponen un cambio de rumbo ni permiten resolver los problemas reales que sufren los catalanes”. De ese modo ha resumido la diputada del Partido Popular (PP) en el Parlament de Cataluña, Míriam Casanova, la posición de su partido sobre las cuentas presentadas por el Ejecutivo catalán, porque a pesar de su “modesto crecimiento si se compara con el último presupuesto aprobado en 2023 y se añade la inflación”, el aumento de ingresos se produce principalmente por un incremento de la recaudación fiscal y eso mantiene a Cataluña a la cabeza de las comunidades con mayor presión fiscal.
“Los catalanes soportamos el tramo autonómico del IRPF y el impuesto de transmisiones más alto de España, seguimos pagando el impuesto de sucesiones y además tenemos más de 15 tributos propios y 90 tasas, más del doble que en muchas otras comunidades”, ha afirmado para, a renglón seguido, reprochar al Govern que ante este escenario haya sido incapaz de incluir una sola rebaja fiscal.
Casanova ha cuestionado que el Govern mantenga tributos que prácticamente no aportan ingresos, como el impuesto sobre activos no productivos o el de emisiones a la atmósfera, “lo que demuestra que la prioridad del Govern no es aliviar la carga fiscal de los ciudadanos”, ha asegurado.
Durante su intervención, la diputada popular cuestiona que los Presupuestos no incorporen cambios estructurales que permitan mejorar la calidad de los servicios públicos ni resolver los problemas crónicos que arrastra Cataluña. Por ejemplo, critica el “irrisorio” 0,9% destinado a vivienda cuando “el acceso a la vivienda sigue siendo uno de los mayores problemas de los jóvenes”.
No ha pasado por alto la diputada los 2.000 millones de euros que la Generalitat deberá pagar en intereses ni el aumento de 71 nuevos altos cargos y personal directivo, un 10% más que en 2023, cuando esos recursos “podrían dedicarse a políticas útiles para los ciudadanos”, y además a finales de 2026 la Generalitat se volverá a endeudar otros 1.400 millones.
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