La alcaldesa de Barcelona no está dispuesta a escuchar nuevos pitos y abucheos en público, al menos cuando de ella dependa evitarlo.
Varios colectivos se estaban organizando para volver a silbar a Ada Colau por su gestión al frente del Ayuntamiento de Barcelona, pero la alcaldesa en esta ocasión no se lo va a permitir, ya que ha blindado la plaza de Sant Jaume, lugar donde se llevará a cabo el pregón de la Mercè.
Todavía se recuerdan los importantes silbidos y reproches que recibió Colau en las fiestas de Gracia, donde tuvo de pregonero al golpista indultado Jordi Cuixart, y también escucho abucheos en las fiestas del barrio de Sants.
El ‘jarabe democrático’, como llamaba la alcaldesa de Barcelona y personas de su partido a los escraches que sufrían otros políticos, no están dispuestos a soportarlos ahora. Cuanto menos es curiosa la doble vara de medir que tienen los comunes.
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