Unos sindicatos vendidos al separatismo

Este 1º de mayo el protagonista no ha sido la lucha por los derechos laborales. O sociales. Los grandes sindicatos catalanes están copados por el secesionismo y han cambiado las banderas rojas por las propias del nacionalismo.

La situación de UGT es especialmente grave: un sindicato teóricamente socialista, con bases socialistas, tiene como secretario general a un extremista secesionista que fue uno de los líderes en su juventud del grupo juvenil más radical entre los grandes partidos: las Juventudes de ERC.

Camil Ros ha convertido un sindicato ‘de clase’ en un sindicato separatista. Pero Comisiones Obreras no se ha quedado atrás a la hora de apoyar todo tipo de manifestaciones y manifiestos a favor de las proclamas secesionistas.

Es normal, son dos sindicatos clientelares, que dependen del erario público y en Cataluña el erario público se llama “Generalitat” y la domina el nacionalismo.

Teóricamente por la mañana se manifestaron en Barcelona los sindicatos ‘de clase’ y por la tarde las entidades secesionistas.

Falso. En ambas concentraciones se escucharon las proclamas soberanistas. Es necesario, ya, que los grandes sindicatos escuchen a sus bases y se alejen de un nacionalismo que destruye todo lo que toca. Por suerte, hay esperanza y hay sindicalistas que han empezado a decir “¡Basta!”.

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