Toledano: “‘Demens Catalonia’ le pondría los pelos de punta a Puigdemont”

 

Javier Toledano (Barcelona, 1966) es autor de ‘Demens Catalonia’ un “breviario clínico del nacionalismo en 125 electrochoques”. Este diplomado en Antropología y con estudios del Historia del Arte es uno de los pioneros de la Asociación por la Tolerancia, entidad histórica de la lucha contra el nacionalismo, y destaca por el buen humor y la originalidad de sus planteamientos.

‘Demens Catalonia’ se define como un “saludable manual de autoayuda”. ¿”Autoayuda” para qué?

La lectura de ‘Demens Catalonia’ puede desacomplejar a esos espíritus tibios y apocados que podemos llamar acomplejados, o mejor aún, amontillados, frente a los efectos estupidizantes de la insufrible, atorrante y omnipresente monserga nacionalista. Ya son muchos años padeciendo esa suerte de lobotomización incesante, a veces de baja intensidad, pero que cala como lluvia fina y desarregla las neuronas.

Incluso el más pintado puede llegar a colapsar si no se dota de eso que llaman un “argumentario” para resistirse al silbo de la tribu, al bucólico son de la siringa… Por eso aconsejo también su lectura a las almas refractarias al nacionalismo y por igual motivo a los españoles que, no siendo catalanes, sólo conocen de Cataluña el runrún que les llega a través de los medios de comunicación. Si un solo acomplejado ante el nacionalismo se desacompleja gracias a ‘Demens Catalonia’ me daré por satisfecho.

¿La lectura de esta obra inmuniza frente a TV3 y Catalunya Ràdio?

Me gustaría poder responder afirmativamente a esta pregunta, pero no quiero que ningún posible lector abrigue infundadas expectativas. La capacidad de adoctrinamiento, taladramiento y trepanación de los medios citados no son cosa de broma. No obstante sospecho que la lectura de ‘Demens Catalonia’ puede ayudar a desintoxicarse de los perniciosos efectos de esas emisiones. Hasta la fecha ningún medio ha superado la muy densa concentración alcaloide de “paletotropina” presente en TV3, aunque muchos lo han intentado. Soy escéptico ante los milagros… con todo, debo decir que yo vine inmunizado de fábrica y sólo curioseo TV3 para conocer la previsión meteo de la localidad sarda de El Alghero. Estoy en un sin vivir hasta que no averiguo qué temperatura tendrán en la isla o qué vientos y con qué fuerza soplarán ese día. Vamos, que sin esa info no concilio el sueño.

¿Se ha de tomar el “procés” a broma, por qué es imposible tomárselo en serio?

Veamos. el “procés” me lo tomo muy en serio. Por esa razón le he dedicado unas cuantas horas a este breviario clínico. De no haber “procés” de por medio las habría invertido en actividades que me procuran mayor placer, como dormir la siesta, pasear por el bosque o iniciarme en los arcanos de la rumpología, a saber. Cada uno ha de desempeñar su rol en esta función y espero que las autoridades de mi país se tomen en serio el desafío rupturista y den las respuestas adecuadas.

Pero el “procés” va más allá, según lo entiendo yo, de esta fase que ahora vivimos. Cierto que es una fase crítica con la tabarra de la desconexión, del refriténdum o plumbiscito del 1-O. El “procés”, en realidad, se inició allá por 1980, como ha denunciado reiteradamente la Asociación por la Tolerancia, y cumplió sus primeras etapas con la ejecución de unas políticas lingüísticas arbitrarias, injustas y excluyentes, toleradas de grado por los “cobardícolas” partidos nacionales. El proceso seguirá, aunque naufrague en su formato actual. Adoptará otro lenguaje, perseguirá otras metas si ahora no se salen con la suya.

El nacionalismo es muy poderoso, ejerce sobre algunas personas una fascinación irresistible, es refractario a la razón, no en vano comparte con las religiones características alegóricas y mitopoéticas, como diría Schopenhauer, y por ese motivo es inagotable. Y además, no olvidemos que la fidelidad al discurso particularista paga las facturas de los cuadros de la numerosa y capilarizada mesocracia regimental: la luz, el agua, el gas, el cole privado de los niños, la segunda residencia en La Garrocha o en La Cerdaña, las letras del todocamino nuevo…

¿Qué pasaría si Carles Puigdemont leyera ‘Demens Catalonia’?

Creo que ‘Demens Catalonia’ le pondría los pelos de punta… el peculiar peinado de Puigdemont experimentaría una inmediata transformación y pasaría a ser un calco del llamativo look capilar del actor secundario Bob, de la teleserie de Los Simpson… sin duda, diría para sus adentros, estupefacto y acaso escandalizado… “¿En qué hemos fallado para que nos salga un catalán desafecto al culto patrio como el pinchauvas éste?”

Con todo creo que las definiciones, que llamo electrochoques, una de dos, le animarían a persistir en su error y redoblar con devoción su afección al aborigenismo mágico (“no hemos sido lo suficientemente duros con estas ovejas descarriadas”) pues Puigdemont es uno de los nacionalistas más furibundos, malcarados y rebosantes de odio hacia España, o, no lo descarto, podría optar por expiar esa suerte de error colectivo… “¿En qué hemos fallado…?” optando, desesperado, por la vía martirial del suicidio, siguiendo lo que podríamos llamar “la vía mosén Xirinachs”. Pensemos que en el caso de Puigdemont podríamos estar ante una mutación del complejo edípico al uso, en su caso trasladado, no a su padre, si no a su abuelo, un catalán de la Lliga que salvó el pellejo uniéndose al bando franquista.

¿Cómo autor de diversas obras, ha notado que el hecho de no ser secesionista le ha perjudicado en su carrera literaria?

No creo que eso haya influido. Acaso el no ser de izquierdas. Pero no le doy importancia a esas cuestiones, sencillamente no he tenido carrera literaria y lo acepto con resignación. No quiero caer en la disculpa de ese niño, alumno regular, que no saca buenas notas y arguye ante sus padres que el profe le tiene manía. Quién sabe… quizá ‘Demens Catalonia’ cambie mi suerte.

¿Cree que su libro estaría en todas las bibliotecas públicas de la comunidad autónoma si se titulara ‘Demens Hispania’ y diera caña al Gobierno central?

Sí, no me cabe duda. Y además, como la edición catalana de La Vanguardia, lo repartirían por escuelas, cafeterías y en los Ferrocarriles Catalanes. Y a resultas de ello me nominarían para la concesión del Premi d’Honor de les Lletres Catalanes. Y la guinda del pastel: Isabel Clara-Simó querría ser mi amiga, un honor inmerecido que no sabría cómo gestionar sin deshacerme en una torrentera de jugos…

¿Por qué conviene adquirir este libro?

Por varios motivos: para proveerse de argumentos, o anticuerpos por continuar con la analogía médica, si andamos un poco flojos en la materia, que enfrentar al vecino pesado que cuelga la banderita estrellada de su balcón y que nos da la murga con la independencia dichosa cada vez que nos sorprende en el ascensor de la finca. Como ya dije, para desacomplejar a ese amigo amontillado que hablando en español dice Girona en lugar de Gerona, o para desasnar al paisanaje, me refiero a todos los españoles, con relación a la sesgada realidad catalana promovida por el régimen nacionalista y aventada por tertulianos capitalinos, cuanto más a la izquierda, peor. Y porque, por su presentación en definiciones más o menos breves, como las de un diccionario, y siempre en tono jocoserio, es una lectura muy indicada para estas vacaciones: tumbados a la bartola bajo la sombrilla, atizándonos un mojito y echando unas risas con entradas como “Escocia”, “Setas, recolectores de” o “CUP, asamblea de”. Una lectura edificante, refrescante… ¡Qué voy a decir yo! Y a un módico precio. Pasen y vean, quiero decir, y lean…

¿Dónde se puede comprar?

En la web de “La Casa del Libro”, o en su tienda de Rambla Catalunya, donde tuvo lugar la presentación a cargo de Eduardo López-Dóriga, el presidente de la Asociación por la Tolerancia, mi presidente, de Pablo Planas y de Ramón de España, que estuvieron divertidísimos e hicieron gala de un humor penetrantísimo que me hizo muy feliz. Y también, por encargo, en “El Corte Inglés” y alguna otra librería. Además está anunciado en la tienda “On line” de Dolça Catalunya y se puede conseguir a través de la web de la Asociación por la Tolerancia, aunque, en este último supuesto, va a ser complicado atender peticiones este mes de agosto…


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