Secesionismo. Tigre de papel con dientes zorrunos (1)

Decía Mao qué todo reaccionario es un tigre de papel. Partiendo de que el nacional-catalanismo es reaccionario podríamos concluir que es un tigre de papel. Pero en todo caso sería peligroso concluir que este es un tigre de papel inofensivo, sin más y que en cualquier momento se va a desbaratar. Parafraseando a Nikita Khrushchov este es un tigre de papel con dientes zorrunos. Ha hecho mucho daño y más que hará a la convivencia en este país.

Claman muchos por la necesidad de que finalmente se configure el nuevo gobierno de la Generalitat para evitar unas nuevas elecciones, como si el problema fuera Puigdemont, cuándo el problema es esa mayoría independentista y absoluta que no está respaldada por la ciudadanía.

Yo dije en un anterior artículo que la aplicación el 155 por parte del Gobierno de Rajoy ha sido muy laxa y miedosa.

Dada la vigencia del 155 es evidente que quién tiene que firmar el decreto de convocatoria de elecciones, si tal cosa se llegará a producir, es el gobierno, Rajoy, una cosa que nos lleva a dos posibles actuaciones para conseguir curar esa infección esa septicemia que sufren la sociedad catalana.

La primera posibilidad es evitar que dichas elecciones se vuelvan a realizar en tan breve espacio de tiempo como en las anteriores. Es decir puede, con la autorización actual del 155, postergar las elecciones si es que se producen más tiempo, de forma qué se pueda hacer una limpieza en la administración en la estructura de poder del nacionalismo empezando por sustituir a muchos de los directores generales que siguen mandando en plaza. Es decir que siguen gestionando de forma dadivosa los dineros públicos en pro de la causa secesionista.

La propuesta sería que si hemos de repetir las elecciones sea coincidiendo con las municipales y autonómicas de 2019. Bajen las manos los que se la llevaron a la cabeza pues es evidente que la maquinaria administrativa puede perfectamente funcionar durante ese periodo.

Y la segunda propuesta, y no menos importante; es mas, propuesta clave, que se hagan las elecciones  en breve o alargándolo hasta mayo del 2019; sería que el documento, perdón, el decreto de convocatoria de las mismas incluyeran un reparto más proporcional de los escaños asignados a cada provincia.

Vuelvan a bajar las manos aquellos que las levantaron ya que la asignación de escaños por provincias en elecciones autonómicas se hicieron en decreto de convocatoria por Tarradellas en el año de 80 y nunca se ha modificado es decir un decreto de convocatoria es perfectamente legítimo que cambie el número de escaños por provincia ya que Cataluña no tiene ley electoral propia.

Esta es la propuesta Barcelona 101 escaños, Tarragona 14, Gerona 13 y Lérida 7. Evidentemente no es la solución definitiva pero sí un buen parche para evitar qué el nacionalismo vuelva a ser mayoritario en el Parlamento sin serlo en la sociedad.

La ingenuidad es pensar que constituir un Govern de la Generalitat sin el señor Puigdemont, con cualquier otro nacionalista al frente y con la mayoría absoluta en el Parlamento de estos tigres de papel, encarrilaría la solución del problema.
La conllevanza y los paños calientes que se han practicado los sucesivos gobiernos centrales hasta ahora, PP y PSOE, con el nacionalismo es evidente que tan solo ha servido para retroalimentar este y hacerlo cada día más fuerte. Solo desde un proyecto político para toda España se podrá afrontar el problema del nacionalismo y para ello es necesario quitarse complejos sobre el concepto de lo español, sobre todo eliminar complejos adquiridos en la transición. Y en este sentido me dirijo especialmente a toda la izquierda.

Lejos de mi propuesta alentar el nacionalismo españolista. En todo caso sí que necesitamos un patriotismo constitucional basado en la triada de la Ilustración: libertad, igualdad y fraternidad. En marzo volveremos a celebrar la Pepa esa primera Constitución española con todos sus defectos quiso superar el antiguo régimen feudal y que algunos hoy quieren volver a reconstruir.

Es evidente que tan solo con una postergación de las elecciones y un cambio en el número de escaños por provincia no solventaremos los graves problemas que tiene la sociedad española.

Es preciso afrontar una reforma constitucional para, como decía en un programa televisivo recientemente un ciudadano, “recuperar la ilusión” en el proyecto de convivencia qué es España. Los temas a reformar son muchos pero también es cierto qué se debe hacer desde un consenso social importante.

En Triana, Sevilla. 01 de febrero de 2018

Vicente Serrano

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Foro de las Izquierdas No Nacionalistas

Autor de “El valor real del voto”. Ed. El Viejo Topo. 2016

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