De nuevo un ridículo internacional. Mariano Gomà comenta el viaje de Puigdemont a Dinamarca

Visto y oído el espectáculo de Puigdemont en Dinamarca uno se pregunta hasta donde tenemos los catalanes que llegar avergonzados del ridículo que hacen algunos personajes que solo representan a una parte de Cataluña, paseando su palmito por una asombrada Europa que ha desterrado ya las payasadas profundamente.

Para empezar, en el auditorio se sentaron todos los indepes que viven en Dinamarca más el público del autocar que va paseando acólitos allá donde convenga, eso sí, pagando entre todos nosotros. Si a ellos les sumamos unos pocos estudiantes boquiabiertos así como a los medios convocados también por la farándula indepe ya podemos completar el auditorio.  He hablado con amigos y familiares daneses sin que hayan recibido información alguna lo cual indica que sabemos aquí infinitamente más de lo que pasó allí que la población danesa.

Pero volviendo al ridículo y sin ánimo de ofender, me asalta la frase de Jesús. Señor, si es posible, pase de mí éste cáliz. No sé cómo deberíamos hacer pero es indispensable que Societat Civil Catalana lidere un movimiento ciudadano de alcance europeo que clame por impedir ese circo, tanto desde nuestras embajadas oficiales como desde todos los estamentos y foros europeos que puedan llegar a recibir la solicitud de instalar la carpa de la mentira y el engaño con la estelada como coronación.

¿Dónde está pues, no solo el orgullo español sino aquél sentimiento y emoción por nuestra tierra, idioma y cultura que siempre manifestamos los catalanes? Ya no solo hemos perdido el tren de la economía, la cabeza del desarrollo de España y el prestigio que el pueblo catalán gozaba en Europa y España, sino que además aceptamos el ridículo que en nuestro nombre hacen los personajes más siniestros y mediocres de nuestra reciente historia.

Personalmente, si debo ser catalán así, quisiera darme de baja y apearme del autobús de la corrupción, de la trampa, de la ilegalidad y de la payasada porque no quiero que amigos y familiares españoles y europeos me vean pasar en la ventana de la comparsa de ese indigno circo.

Sugiero encarecidamente iniciar una campaña divulgativa de amplio espectro con lemas parecidos a : Cataluña no es un circo./ No más ridículos en mi nombre./ Payasos catalanes. No gracias./ o similares, que deberían representar un reclamo para obtener decenas de miles de adhesiones de todo Cataluña y España.

Hay momentos en que quizás no sea necesario sacar una multitud a la calle pero sí seguir protagonizando acciones multitudinarias. Con toda modestia quizás sea una iniciativa a considerar seriamente por su escaso costo en relación a un probable éxito de convocatoria.

Podemos pensarlo.

Mariano Gomá

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo