No somos fascistas, somos españoles

Es una de las consignas más coreadas en la manifestación de este 8 de octubre en Barcelona, y resume perfectamente el sentimiento de los que hemos participado. Es una consigna espontánea, ha habido otras con más o menos acierto, pero esta es por su sencillez y contundencia toda una declaración de principios.

La vuelta de tuerca que inició el nacional-secesionismo el 6 y 7 de septiembre -con la aprobación de sendas leyes inconstitucionales, ilegales e ilegitimas- terminó, el 1 y 3 de octubre -con la pantomima del falso referéndum y el cierre ‘patronal’ e institucional decretado por la Generalitat- de colmar el vaso de la paciencia de la mayoría de los catalanes, esos que no comulgan con el nacional-catalanismo.

La manifestación de hoy ha sido oportuna y necesaria para que se canalizara el descontento de los que estamos hartos del insaciable nacionalismo que sufrimos en estas tierras catalanas. Para dejar claro que no queremos que nos rompan, ni troceen España.

La izquierda oficial como siempre presa de sus propias incongruencias no ha hecho lo que debería de haber hecho: Estar presente y enarbolar la bandera de la igualdad entre todos los ciudadanos. A los de Colau y podemitas ni se les ha ocurrido de que la mayoría de los manifestantes, la mayoría, son de clases sociales populares, los que más sufren los recortes del gobierno del PP –ese que si ha sabido capitalizar, incluso con descaro los réditos de esta manifestación-. El PSC se asomó tímidamente y medio salva la cara con la presencia de Borrell que no ha tenido dudas y ha hecho un discurso, muy aplaudido, claro y cercano.

Yo y aquellos que nos declaramos de Izquierdas y No Nacionalistas hemos estado magníficamente representados por Carlos Jiménez Villarejo que con la palabra justa y breve ha descrito la estafa de la camarilla que ocupa el palacio de la Generalitat.

Los timoratos de izquierda que se han quedado en casa creyendo que esto iba de nacionalismo español contra nacionalismo catalán no han entendido nada. Yo que soy republicano, y llevaba mi bandera republicana, me he sentido muy cómodo con los miles y miles de banderas españolas constitucionales y de senyeras. Hoy no había una confrontación entre monarquía y republica, hoy la bandera constitucional era una bandera de rebeldía contra el nacionalismo intransigente. Hoy era un día de defensa de la democracia frente al totalitarismo.

A mi como miembro del Foro de las Izquierdas No Nacionalistas me tocaba ir en la segunda cabecera, ahí nadie se dio codazos por ocupar un puesto. Sin embargo en la primera cabecera los partidos (PP Y Ciudadanos) no respetaron los puestos asignados y acapararon en tromba dicha cabecera. Eso unido a la habitual estrategia de la prensa de buscar caras conocidas puede hacer ver, sobre todo en los medios, que allí todo el mundo era pepero o de “Ciudadanos”, pero es una falsedad. Puedo decir que había mucha gente de izquierda o gente que directamente se autodefinía de “apolítica” (no era un día para debatir si es posible ser apolítico).

El 8 de octubre de 2017, será un punto de inflexión, será un día histórico. A partir de ahora los voceros secesionistas ya no podrán hablar en nombre de los catalanes, no podrán hablar de los catalanes como algo homogéneo, no podrán ser los intérpretes del sentimiento del “pueblo catalán”. Cuando reclamen que Cataluña es una nación habrá que contestarles que no es cierto, que en verdad en Cataluña, como mínimo, hay dos naciones. Eso sería así si aceptásemos su concepto étnico de nación, que no es el caso. La nación política es España, por eso hoy gritábamos “Nos somos fascistas, somos españoles”

Vicente Serrano. Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista

Miembro del Foro de las Izquierdas No Nacionalistas

Nou Barris. Barcelona. 8 de octubre de 2017

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