Miguel Hernández, poeta del pueblo

►«Recordar a MIGUEL HERNÁNDEZ que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela,… Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo».

― PABLO NERUDA. “Mensaje para Miguel Hernández”. Triunfo (nº 575, 06.10.1973).

Esta semana celebramos el 118 aniversario del nacimiento de MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942), un poeta de gran importancia en la literatura española del siglo XX, que destacó por la hondura y autenticidad de sus versos, reflejo de su compromiso social y político.

De clase media baja, Miguel fue pastor de cabras desde muy temprana edad. Escolarizado de forma muy precaria, fue obligado a abandonar los estudios para dedicarse en exclusiva al pastoreo. Mientras cuidaba el rebaño, MIGUEL HERNÁNDEZ leía con avidez y escribía sus primeros poemas.

Los libros fueron su principal fuente de una instrucción totalmente autodidacta. Los grandes autores del Siglo de Oro: Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega y, Góngora, fueron como sus principales maestros.

Debido a cierta reputación que logró gracias a las publicaciones en varias revistas y diarios, el poeta pudo viajar a Madrid, en 1931 y conocer de primera mano la obra de los escritores de La Generación del 27.

En un nuevo viaje a Madrid MIGUEL HERNÁNDEZ es nombrado colaborador en “Las Misiones Pedagógicas” y en la Revista de Occidente; comienza los sonetos de “El rayo que no cesa” e inicia su amistad con Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez, José María de Cossío y otros importantes escritores.

Su poesía se vuelve, por entonces, de forma meridiana cada vez más social y manifiesta a las claras un compromiso político con los más pobres y desheredados, de modo que  al estallar la Guerra Civil Española, en 1936, MIGUEL HERNÁNDEZ se decanta ideológicamente de forma palpable; se alista en el bando republicano y se afilia al Partido Comunista de España. Combate en diversos frentes de guerra del Bajo Aragón, Andalucía y Extremadura.

En el verano de 1937 MIGUEL HERNÁNDEZ asistió al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Madrid y Valencia, donde conoció al peruano César Vallejo. Más tarde viajó a la Unión Soviética en representación del gobierno de la República. Al regresar en octubre escribe el drama “Pastor de la muerte” y numerosos poemas que serán recogidos más tarde en su obra “El hombre acecha”.

El 19 de diciembre de 1937 nació su primer hijo, Manuel Ramón, que murió a los pocos meses, el 19 de octubre de 1938. A Ramón le dedicó el poema “Hijo de la luz y de la sombra” y otros poemas recogidos en el “Cancionero y romancero de ausencias”. El 4 de enero de 1939 nació su segundo hijo, Manuel Miguel. A Miguel le dedicó las famosas “Nanas de la cebolla”. Finalmente escribe un nuevo libro: “Vientos del pueblo“, que destina y dedica a la 6ª división, de paso por Madrid.

Acabada la Guerra Civil Española MIGUEL HERNÁNDEZ fue condenado a la pena capital por su actividad de comisario político comunista en el Ejército republicano. Luego fue conmutada por una condena 30 años gracias a la intervención de José María de Cossío y otros intelectuales amigos, entre ellos el obispo Luís Almarcha y los escritores Carlos Sentís y Rafael Sánchez Mazas.

En 1941, MIGUEL HERNÁNDEZ fue trasladado al reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con Antonio Buero Vallejo. Allí enfermó. Padeció bronquitis, tifus y tuberculosis. Falleció en la enfermería de la prisión alicantina el 28 de marzo de 1942, con tan sólo 31 años de edad.

Una de las composiciones poéticas de MIGUEL HERNÁNDEZ más famosas y que más eco ha tenido ha sido VIENTOS DEL PUEBLO. En ella quiso el poeta describir la naturaleza del pueblo español, a través de la diversidad regional, como inconmensurable riqueza de un pueblo, en unos momentos muy complicados de su historia, la de los años 30.

Salvando las distancias, los momentos actuales que atraviesa España también son de gran complejidad, y en algún aspecto guardan cierta similitud con los de los años 30, al menos en lo que se refiere a la dramática interferencia del pensamiento único del nacionalismo desintegrador (heredero de anacrónicos y extemporáneos sistemas políticos populistas) en la convivencia de nuestros pueblos y regiones y sus secuelas sobre la fractura en las relaciones sociales y familiares, que desde hace varias décadas provoca. Por eso conviene recordar algunos de los versos del celebre poeta que nos recuerdan la hermandad, las virtudes populares y su fuerza frente a la imposición de yugos irracionales.

Como poeta del pueblo MIGUEL HERNÁNDEZ está en el corazón y en la mente de muchos españoles.

Pedro Miguel González Urbaneja

Catedrático de Matemáticas

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