Logógrafos, speechwriter o héroes anónimos

“Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación donde serán juzgados no por el color de su piel, sino por su carácter”

Martin Luther King

Seguramente son varias las frases pronunciadas por personajes de la vida política a lo largo de la historia, que sin querer se nos han quedado tatuadas en nuestra memoria por ser memorables o polémicas.

Difícilmente podemos imaginar a Presidentes, Jefes de Estado y de Gobierno tomándose el tiempo para escribir sus propios discursos. No significa que no sean capaces de hacerlo, aunque algunos pueden tener carencias intelectuales, sino que se encuentran limitados por la gran cantidad de compromisos que deben realizar diariamente.

Cada mitin, rueda de prensa, intervenciones políticas, actos… en fin cualquier actividad pública de los políticos requiere de un discurso. Unas memorables palabras, que en algunos casos resultan ser cortas y en otros excesivamente largas como las pronunciadas por Jefes de Estado y de Gobierno en Cumbres Internacionales o en mensajes oficiales a la nación. Son discursos cargados de fuerza, entonados de forma apasionante que logran emocionar a quien las escucha, pero que ha sido otro quien ha moldeado esas piezas verdaderamente brillantes, haciendo un uso adecuado o no, de los componentes de la retórica.

Es por ello que los dirigentes políticos encargan este trabajo creativo a prestigiosos profesionales del sector llamados desde la antigua Grecia logógrafos o conocidos en el mundo anglosajón como speechwriter o ghostwriters. Seguramente en la mayoría de los casos estos héroes anónimos son usados para enarbolar seductores, brillantes y memorables discursos en actos conmemorativos de relevancia, pero también y cada vez más a menudo deben ponerle palabras a cualquier acto por más insignificante que sea.

Escribir para ser leído es significativamente diferente para ser escuchado. Este ultimo debe estar impregnado de cortas frases que transmitan el mensaje a través de palabras elocuentes que apelen a las emociones del público a quien se dirige.

Winston Churchill decía que el mejor discurso “es aquel que tiene un comienzo interesante y un final con chispa, siendo la distancia entre ambos lo más corta posible”. La verdad es que no se equivocaba.

Por lo general no se conoce a estos profesionales tan abiertamente en algunas regiones del mundo, sin embargo en Estados Unidos y Reino Unido están más reconocidos. Tal es el caso de Ted Sorensen logógrafo del ex presidente John FKennedy; Charlie Fern, escritora de George W. Bush e incluso Barack Obama tenía como redactor de sus discursos al actual guionista de Hollywood Jon Favreau.

La verdad es que casi todos los Jefes de Estado y de Gobierno, Ministros y hasta Alcaldes requieren a estos honorables profesionales que convierten las palabras en acciones políticas y que sin lugar a dudas ayudan a comunicar mejor, a transmitir más eficazmente el mensaje y de alguna manera acerca los líderes políticos a los ciudadanos.

Cuando se realiza esta profesión o pasas por esta tarea en algún momento como consultor político, quizá la única satisfacción que se tiene al crear estas piezas discursivas es que sean leídas por los dirigentes políticos, comprendidas por la gente y porque no, merecidas por quien las pronuncie.

Luis Manuel Barroso Denis. Asesor de Comunicación & Estrategia