La diáspora española. El voto y la representación

Richard Burton, autor del artículo

Diáspora (en griego: διασπορά [diasporá], ‘dispersión’) Dispersión de un pueblo o comunidad humana por diversos lugares del mundo.

Reconozco que fue leyendo un artículo de opinión de Marco Ferrara quien me trajo a la memoria la palabra diáspora. Es una de esas palabras que raramente usas en el entorno familiar o en el trabajo y que mucha gente no sabe lo que significa. No la oía desde el colegio cuando estudiábamos sobre el rey de los babilonios que tras destruir el Primer Tempo de Jerusalén se llevó cautivo a los líderes judíos a Babilonia. En lo profundo de mi mente asociaba la palabra diáspora a cosas de otros tiempos.

Lo dicho, leyendo a Marco y viendo como usaba el término diáspora atribuido a los millones de españoles repartidos por el mundo, despertó el periodista que tengo abandonado en mi interior para redescubrir lo que es bien sabido; sólo nos acordamos del voto exterior cuando algún grupo político necesita unos pocos votos más para alcanzar otro escaño y hacérselo perder al rival.

Se habla mucho de lo que supone que los jóvenes (y no tan jóvenes) tengan que emigrar al extranjero para encontrar trabajo, pero se habla poco de la situación de abandono que el estado tiene a los españoles en el exterior, convirtiéndolos en ciudadanos de segunda clase. El artículo 14 de la Constitución Española dice «Todos los españoles son iguales ante la ley» y el artículo 23 establece que «Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal.» Muy bonito, pero a los españoles en el exterior se les dificulta y niega estos derechos.

Un español en España que quiere votar tiene como único requisito el estar en Censo Electoral. Un español en el extranjero tiene que estar en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) y además rogar el voto. ¿Qué es rogar el voto? El voto rogado en España supone que los que viven en el exterior tienen que anticipar su intención de votar. Aumenta innecesariamente la burocracia para ejercer un derecho y en la mayoría de los casos hay que hacerlo por correo postal. En teoría también se puede rogar el voto mediante el uso del DNIe, pero esto también tiene sus problemas. Los españoles en el exterior no tienen obligación de tener DNI y además es imposible conseguirlo fuera de España. Eso lleva a que los residentes fuera de Europa carezcan de él. Para los residentes en Europa resulta útil como documento de viaje, pero cuando se trata de usar el chip del DNIe para hacer gestiones, en la práctica te encuentras con que puedes no tener un lector chips, el certificado está caducado o simplemente está revocado. Los problemas con el chip no se pueden resolver desde el extranjero.

El voto rogado en España data del 2011. Aquí se puede ver la participación de los españoles en el exterior antes y después de la implantación del voto rogado.

Año Electores en la CERA Participación
2008 1.205.149 31,80%
2011 1.482.786 4,97%
2015 1.880.064 4,73%
2016 1.924.021 6,30%

 

Como se puede ver el efecto es un desastre. El principal motivo de los grupos políticos en 2011 para aprobar la ley del voto rogado fue la seguridad del voto. Para los interesados en este tema recomiendo la lectura del trabajo de Anna Sangrà Herrero de la Universitat Autònoma de Barcelona llamado El voto exterior español : las motivaciones políticas tras la reforma de 2011. Este argumento era una excusa entonces y ahora todavía más. Como experto en seguridad informática puedo asegurar que el Estado puede crear un sistema de voto telemático para residentes en el exterior con plena garantías de seguridad, pero falta la voluntad política. ¿Cómo sino se explica que se pueda hacer todo tipo de operaciones bancarias y comerciales online pero no se pueda votar?

La segunda discriminación que convierte a los españoles en el exterior en ciudadanos de segunda es la representación. A los españoles en el exterior no los representa nadie; votan a candidatos en circunscripciones de España donde no viven, por lo que los electos no los representan. Los españoles en el exterior se les niega la representatividad. A fecha 1 de enero de 2017 había un total de 1.978.984 españoles censados en el exterior. Aproximadamente tantos como en la provincia de Sevilla. Imagina que todos los residentes en la provincia de Sevilla tuvieran que votar en otra provincia. ¿Alguien se cree que los sevillanos se sentirían representados en el Parlamento? Los españoles en el exterior deberían tener representación parlamentaria al igual que la tienen los portugueses, franceses o italianos, donde sus ciudadanos en el exterior eligen sus propios parlamentarios.

Es triste que estos temas se incluyen algunas veces en los programas de los partidos políticos, pero una vez celebradas las elecciones no se llevan al Parlamento. Sinceramente y creo que, con objetividad, ningún grupo político puede discutir la necesidad de facilitar el voto exterior y el derecho de los residentes en el exterior a ser representados. A ver si alguien se pone manos a la obra.

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