Girauta: “El odio a España ha sido calculado, financiado y promovido por el poder en Cataluña”

Juan Carlos Girauta fue uno de los treinta catalanes entrevistados en el libro “Me gusta Catalunya, me gusta España”. Aunque la obra es de finales del 2014, por su claridad y por ser alimento para el espíritu de los catalanes que luchan por la buena convivencia con sus compatriotas del resto de España, la reproducimos íntegra en tres días consecutivos. Si desean adquirir el libro, lo pueden hacer aquí.

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¿Le hace falta al nacionalismo cierta dosis de realidad, cómo si pensara que todo le puede salir gratis?

Es que el nacionalismo catalán ha conseguido auténticas maravillas en el terreno de la virtualidad. Hace muchos años que la realidad no existe en el ‘establishment’ catalán, en los medios culturales, en los medios de comunicación… Algunos que nunca se creyeron nada de la historia, pero que estaban ahí porque había que estar y que ven que ahora van a darse contra el muro, desaceleran o se bajan. He visto que Enric Juliana dijo este verano que la independencia es imposible. ¡Hombre! Se le hubiera agradecido que lo hubiera advertido cuando lo decíamos otros. Pero no ahora, lo tendría que haber dicho hace unos años, en vez de alentar la carrera suicida de Artur Mas. Pero bienvenido sean a la sensatez.

¿Duran es otro de los que se están bajando?

Es un personaje que me produce un enorme rechazo político, ético y estético. Duran ha conseguido ser percibido en ambientes madrileños durante muchos años como una especie de ‘homólogo’, en plan “como este hombre es igual que nosotros, como va CiU a hacer un disparate”. Pues CiU no solo ha comenzado el disparate sino que CiU ha puesto a España ante un problema gravísimo. CiU decide atacar a la soberanía y a la integridad territorial de España en el momento en el que cree que está moribunda económicamente, cuando dan por hecho que va a ser intervenida. Quiero recordar que el día que Artur Mas comunica que ya no quiere un pacto fiscal, que adelanta las elecciones y que lo que quiere es un Estado propio es precisa y justamente el día que la prima de riesgo ha estado más alta en la historia de España. Y por lo tanto ese juego de ir a romper España por la mitad en el instante en que estaban convencidos que estaba muy débil es un juego al que también ha jugado Duran. Duran luego dice que él está muy disgustado, pero me parece que durante los casi tres años que ha durado el ‘procés’ la coalición CiU ha seguido existiendo, ¿no? Si tan en desacuerdo estaba, podía haberla roto.

¿Artur Mas han lanzado el órdago independentista solo porque España estaba débil o para tapar otras cosas?

Es una mezcla. Lo que es sembrar odio contra España es algo que CiU practica desde siempre, pero esto se recrudece y, sobre todo, se decide legitimar a la calle por encima de las propias instituciones y se fuerzan las cosas hasta el límite precisamente en el momento que España ha estado en la situación económica más delicada de su historia reciente. Repito, no es casualidad. Es lo mismo que hizo el catalanismo cuando la crisis de 1898, cuando el gran desastre actuó igual.

¿Han sentido los nacionalistas catalanes lo que es la fuerza de un Estado que no quiere que se rompa su integridad territorial?

Los independentistas no saben que es un Estado, si lo supieran de verdad no le habrían echado este pulso, porque los grandes Estados, como el español o el francés, que tienen unas ciertas dimensiones y una cierta historia, son máquinas abstractas. No entienden de sentimientos, ni de pulsos. El Gobierno puede ser impresionable, y puede equivocarse, y vive Dios que Mariano Rajoy se ha equivocado mucho al no hacer pedagogía y menos poniendo en marcha algunas investigaciones, que las podía haber puesto en marcha antes. Pero el Estado es una apisonadora. Con una apisonadora puedes ponerte al lado, detrás, o llevarla. Pero no te pongas delante.

¿La sociedad catalana se ha dividido definitivamente en dos, o siempre estuvo dividida?

Está más dividida ahora de lo que ha estado nunca. Esto lo niegan aquellos que tienen entornos de homogeneidad ideológica. Esa quiebra, esa hostilidad, la siento hace muchos años porque como tú decías me he dedicado a hacer de ‘malo’ oficial en Catalunya, y por lo tanto lo he notado antes. La diferencia es que mucha gente, encontrándose en la tesitura de tener que pronunciarse sobre la independencia sí o no, puesta entre la espada y la pared, cuando ha dicho ‘no’ y ha intentado argumentar se ha encontrado con esa hostilidad por primera vez en su vida, en sus cenas familiares, en sus grupos de amigos cuando salen a tomar copas… Pero es algo que está a la vista, voy a cenar y me insultan en el restaurante. Este es un país demasiado pequeño, aquí todos nos conocemos, tú puedes intentarse hacerme la vida imposible, pero yo tengo identificados muy bien a los responsables. A mí los ‘mataos’ que me insultan por la calle o en el Twitter me importan un comino. Tengo localizado al responsable de esto, que es Artur Mas. Y por supuesto, su círculo orate por todos conocidos, aquellos que son los únicos que él escucha. Pero él es el responsable, con su corbata y su pinta de directivo, de mando intermedio, de vendedor de seguros simpático y hombre cabal y dialogante. Detrás de todo hay un hecho claro, él ha quebrado la convivencia en Catalunya, y el día que pase algo grave a quien hay que mirar es a Artur Mas. La historia no puede perdonarle.

¿Y a Junqueras?

¿Junqueras a quién ha engañado? Junqueras ya hace muchos años que su partido representa la opción independentista. Junqueras no engaña a nadie, Junqueras no es el problema. ¿Quién vota Esquerra piensa algo distinto a qué está votando la independencia? No. Sin embargo, Artur Mas solo recientemente ha incorporado la palabra ‘independencia’. Han utilizado todos los eufemismos posibles mientras sembraban el odio. El partido de Artur Mas es responsable de campañas tipo “La España subsidiada vive de la Catalunya productiva”. Se ha convertido en un partido xenófobo, que no se puede homologar con un partido democrático europeo normal. Eso es lo que ha hecho Artur Mas con Convergència. Y seguramente lo ha podido hacer porque le acompañan esos atributos formales de los que hablábamos. Él no parece un radical, parece una persona muy razonable y muy respetable.

¿Es posible reducir esta brecha social?

Ya está abierta, lo que sería interesante es que no siguieran abriéndola. Pero no van por ahí, todo lo que recibo todos los días son muestras que hay una masa envenenada por el odio a España, que es algo que ha sido calculado, financiado y promovido por el poder, y nadie parece querer dar marcha atrás en ese camino.

¿Cree que el Gobierno central debería recuperar las competencias en educación?

No sé si las podría recuperar o no, es discutible, lo que sí podría hacer el Gobierno de España es estar presente en Catalunya. Su falta de presencia es la causa de todo esto, también. Que no tenga voz, que sea algo de lo que aquí nadie se acuerda, que haya estado representado por acomplejados tiene consecuencias para los que queremos seguir siendo españoles.

Entonces ha habido dejación de los Gobiernos de PP y PSOE…

Por supuesto. Han hecho dejación durante toda esta etapa democrática porque necesitaban de vez en cuando el apoyo de Convergència i Unió, que les servía de ‘muleta’ cuando no tenían mayoría absoluta. Como querían tenerla, permitían sus excesos porque era su ‘muleta’.

¿Y cuál ha sido el papel del PSC y del PP catalán?

El PSC es un partido distinto al PSOE, su papel ha sido el ejercer una paulatina mimetización con el nacionalismo que después en un momento muy tardío quiso romper Pere Navarro y lo que consiguió fue que le rompieran a él su imagen pública. Navarro es un incomprendido, tiene mi solidaridad, le envío un abrazo. Él intentó dar marcha atrás en la conversión del PSC en un sucedáneo y comparsa de CiU. Haciendo control de daños y asumiendo que saldrían del partido personas que podían tener sus seguidores, pero que eran soberanistas y no cabían ahí, pero lo que se encontró fue unas campañas vomitivas, que es lo habitual cuando pasan estas cosas. El que le sustituye, Miquel Iceta, es el que representa profundamente el ‘aparato’ del PSC, que es un organismo que intenta sobrevivir como puede, porque en el camino se ha quedado en la nada.

¿Y el PP?

Nunca ha llegado a estos extremos, pero ha tenido sus momentos estelares. Como cuando el señor Piqué y aquel banderillero que tenía, Francesc Vendrell, estaban tan dispuestos a participar en la elaboración del Estatuto de Catalunya. Es que me hago mayor y he visto cosas que no creeríais, y tengo demasiada memoria. ¿Por qué a Rajoy le sobraba Daniel Sirera? ¿Por qué necesitaba a Alicia Sánchez Camacho ahí? Obviamente porque Sirera era indigerible para el nacionalismo catalán. Y en vez de decir, “como es indigerible, te meto Dani Sirera y dos tazas más”, lo sacan porque ‘molesta’. De hecho le molesta a La Vanguardia. Le quitan y ponen a alguien que es más cómodo, y esta persona que creen que es más cómoda de vez en cuando tiene que atender a su propio público. Y a veces hace sus declaraciones que han molestado al ‘establishment’, pero en todo caso era una opción que para el entonces director de La Vanguardia era perfectamente aceptable. Y te hablo de un medio que ayudó, aunque ahora ha cambiado la línea, pero que durante la dirección de Antich colaboró a conformar esa aparente Catalunya virtual. Sin la colaboración de La Vanguardia eso hubiera sido imposible, fue la que acuñó en el inconsciente de la gente el relato de que “nosotros queríamos ser españoles, pero no nos han dejado. Al cargarse el Estatuto nos han cerrado todas las puertas”. El ‘català emprenyat’ y toda esa basura argumental tuvo un vehículo principal, que fue La Vanguardia. Gracias a Dios este periódico ya no lo dirige quien lo dirigía en aquella época, sino una persona bastante más sensata.

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