Las obras del Camp Nou, el terreno de juego del Fútbol Club Barcelona, han provocado un sinfín de polémicas con los vecinos, que están hartos de las molestias causadas por los ruidos y el polvo generado en una zona densamente poblada.
La última disputa proviene de una propuesta para que las obras de remodelación del estadio azulgrana se prolonguen de lunes a viernes hasta las 12 de la noche. El consistorio de la capital catalana ha planteado esta iniciativa, tal y cómo desveló recientemente ‘El Periódico’, solo a asociaciones de vecinos del distrito de Les Corts, sin que representantes del Barça participaran en los contactos, pero cuesta creer que el club no la conozca o que no la haya promovido.
Este medio revelaba que la oposición vecinal a alargar el horario de las obras, tema recurrente, siempre había contado con la oposición vecinal pero que ahora «parte del movimiento vecinal insinúa ahora un posible giro de guion y se abre a aceptar que se pruebe a ampliar el horario de trabajo para que las reformas (y las molestias) acaben cuanto antes».
Y añaden que esos vecinos pondrían «como condición que las cuatro horas extras que se puedan conceder se limiten a tareas que sean silenciosas y se reviertan de inmediato de levantarse ruido de nuevo». El ruido ha sido uno de los motivos del recelo vecinal ante cualquier propuesta municipal o del club azulgrana, pero no todos los vecinos creen que esta propuesta se cumpla en estos términos.
El Camp Nou, foco de conflicto
Por ejemplo, varios vecinos del barrio de Les Corts acudieron al Consejo de Barrio de Maternidad y San Ramón, el principal oficial de participación vecinal del barrio barcelonés en el que está el Camp Nou, para protestar por las molestias causadas por las obras del coliseo azulgrana. Fue el pasado 20 de diciembre. Un representante del Barça explicó a los vecinos el estado de las obras y las medidas para minimizar las molestias.
Algunos de los que intervinieron en la reunión acusaron al club azulgrana de mentir sobre el ruido y el polvo generado. Estos vecinos acusaron al Barça de haber instalado una “cantera” en el Miniestadi, que está causando un elevado nivel de polvo que molesta a los vecinos, obligando a algunos de ellos a llevar mascarillas en su domicilio.
Además, dichos vecinos afirmaron durante la reunión que los camiones de la empresa contratada por el Barça “descargan donde les viene bien” y dicen que la cantera “es peor que el derribo de parte del estadio”. Sobre todo pidieron que se “contestara a los vecinos” en sus quejas. En la reunión estaba presente David Escudé, concejal del distrito de Les Corts (PSC), que aseguró que el consistorio mantiene reuniones constantes con el club y los vecinos para controlar el seguimiento de las obras y minimizar las molestias.
Las explicaciones que Joan Centelles, responsable del Espai Barça, dio en aquella reunión fue que para reducir el nivel de polvo necesitarían usar agua, pero el Gobierno autonómico catalán no se lo permite a causa de las restricciones causadas por la sequía. Defendió la postura del club y aseguró que “no hay una cantera, sino una cementera, y las medidas adoptadas no han sido para conseguir un beneficio económico, sino para garantizar la máxima sostenibilidad de las obras”.
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