Dos visiones del Museo de Historia de Cataluña (1): “Empaperem el Museu!”

Los efectos de la política del momento invaden todos los ámbitos, incluso aquellos que no deberían invadirse. Los museos no son diferentes, por supuesto, y menos uno nacido con unos fines ideológicos.

Estamos hablando del Museu d’Història de Catalunya, ese museo al que acuden todos los colegiales catalanes a empaparse de espíritu nacional, donde habita más el mito que la historia, pero parece que nadie quiere darse cuenta.

Este museo nació con una intencionalidad concreta: fomentar el espíritu nacional y ser una herramienta para el adoctrinamiento de los más pequeños. Entre su misión está la de “enfortir la identificació dels ciutadans amb la història nacional” (sic), así que luego no nos escandalicemos con lo que aprenden nuestros niños.

La moda del “empaperem” ha llegado también ahí, llenando todos los mostradores de carteles de contenido reivindicativo, tendencioso y descontextualizado.

Varios ejemplos podemos encontrar, entre ellos un cartel firmado por el gran Antoni Gaudí que dice “Sense la independència, no hi ha possibilitats de crear a Catalunya una política justa, honesta i regenerada”.

Otro de Ovidio con “Parlar de democracia i al mateix temps fer callar Lluís M. Xirinacs, el declarado “amigo de ETA”, con varias frases entre ellas, “La llei ha estat feta per al poble, i no pas el poble per a la llei”.

El anarcosindicalista Salvador Seguí, “A nosaltres, els treballadors, com sigui que amb una Catalunya independent no hi perdriem res, ans al contrari, hi guanyariem molt, la independencia de la nostra terra no ens fa cap por”. Entre otros muchos ejemplos con clara intencionalidad política.

Éste es un museo dirigido principalmente a estudiantes, los llevan desde los colegios a “aprender historia” por ser interactivo y muy didáctico, cuando en realidad encubre grandes dosis de adoctrinamiento histórico y también político.

Realmente, ¿este contenido es el adecuado para un museo que pretende ser de historia? ¿Por qué no son más valientes y cambian el nombre para no engañar? ¿Debemos pagar entre todos la propaganda para unos pocos?

En pleno 155 se sigue permitiendo este tipo de adoctrinamiento, parece que nadie quiere darse cuenta de lo que ocurre en Cataluña. Incluso algunos afirman que aquí no se adoctrina, que todo está en orden. Pasen y vean, que esto es indignante.

Por Vera-Cruz Miranda


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