
El hartazgo de la ciudadanía catalana ante la avalancha de propaganda secesionista con motivo de la consulta ilegal del 1 de octubre se empieza a manifestar en pequeños detalles, en una pequeña rebelión cívica. Un buen número de carteles de la ANC incitando a participar en las movilizaciones que preparan para el 11-S y el 1-O han aparecido pintados en L’Hospitalet de Llobregat.
El civismo es fundamental en la vía pública y por mucho que la situación política se haya tensionado no se debe atacar los bienes públicos o privados y las sedes de las entidades o formaciones secesionistas, pero en los espacios destinados a pegar carteles algunos ciudadanos han considerado que tan válida es la propaganda separatista como la contrapropaganda.
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