Cataluña, donde al ridículo se le dice política

En plena perplejidad, acaba la sesión en el Parlamento de Cataluña y me quedo con la sensación de incredulidad sobre lo visto y lo entendido, bueno creo haber entendido. ¿Dónde estamos? Después de años del proceso independentista hemos llegado al día D y a la hora H. ¿O no? Parece que uno se ha equivocado de lugar y objetivo, como cuando en el multi-salas comienzas a ver una película de dinosaurios y caes en que ibas a ver la última de Woody Allen que obviamente la están proyectando en la sala de al lado.

Con cierta vergüenza por cortedad de entendederas, comienzas a hablar y te das cuenta que en tu casa le pasa lo mismo a los otros. Enseguida te llegan mensajes y comienza a crearse una sensación primero de extrañeza e incredulidad de lo vivido y luego te va envolviendo una carcajada nerviosa que llena las redes y las conversaciones. La tensión que los catalanes arrastramos desde hace años unos, pero todos desde hace días, es tal grave que seguramente se detectaría por un crecimiento de patologías mentales de diversa gravedad.

Hoy en Cataluña había miedo. Seguramente mucho. En especial porque estamos en contextos de tranquilidad y lejos de la tensión que se vivía y “te acostumbrabas” cuando en dictadura eras activo opositor en diversa medida. “Contra Franco se vivía mejor” se acuñó supongo por la “comodidad” que suponía ideológicamente tener un enemigo bien claro que asumía todo aquello que los demócratas rechazábamos y se convertía en el tótem a derribar. Lo que centraba anhelos, miedos y acción.

Volviendo a esta noche, el miedo sigue pero curiosamente la broma, el humor ha ganado terreno y bendito sea. No es banalización, creo que son válvulas de escape para la tensión. Ahora mismo las redes están llenas de bromas y sobre todo de imágenes trucadas que ridiculizan la situación vivida y a sus principales autores. Eso es muy poco agradecido por los portadores de las esencia patrias pero en los otros, en la ciudadanía no nacionalista ni independentista ha crecido la audiencia y los emisores y creo sinceramente que ha ayudado a entender a veces lo que ocurría. Es como los acerados dibujos de El Roto o algunas viñetas de Forges, por poner dos ejemplos que son reiteradamente reproducidos y celebrados.

Aparte de ello, la pregunta más repetida seguramente haya sido ¿Qué ha pasado? o ¿Entiendes algo? Y claro, la del millón, ¿Y ahora qué?

Pues el común de los mortales entendemos poco más que vivimos inmersos en una enorme farsa, de que todo ha estado huérfano de ética, de estética y de un mínimo de épica. Desolador el espectáculo. “En política se puede hacer de todo menos el ridículo (Tarradellas). Pues en ello precisamente nos hemos doctorado hoy en Cataluña. Vivimos en el ridículo y desde hace mucho, demasiado tiempo.

La tremenda fuerza organizativa con capacidad de logística muy alta (habrá que averiguar cómo se ha financiado estos años y rendir cuentas), precisa muchos recursos. Para lo que se ve, pero quizás más para lo que no se ve y es más importante.

La subvención a medios de información privados, el apoyo a organizaciones para la agitación (ANC, Ómnium), y luego algo de lo que no se habla pero que ha supuesto una guerra sin cuartel en los últimos días, el ámbito virtual, gestión en redes, espacios de información, acciones de propaganda, creación de relatos, manipulación, contra propaganda, boicot cibernético… En ello han ganado por goleada hasta hace poco los secesionistas. En las últimas fechas cambio paulatinamente, como por ejemplo la rectificación de informaciones falsificadas del 1-O o la convocatoria del 8-O. De esto no se habla y convendrá hacerlo, incluso en la detección de injerencias internacionales o apoyos que han existido.

Pero todo ello ha cambiado cualitativamente esta noche. Las últimas acciones del gobierno de la Generalitat quizás pasen a la historia por su sorpresivo desarrollo.

En las próximas horas habrán novedades, viviremos hora a hora seguramente, seguirán los medios muy mediatizados, las televisiones y su tendenciosidad merecen unas tesis doctorales y posiblemente el salto en el uso de las redes, muy primario a veces pero que ha supuesto un perfecto laboratorio de pruebas para próximas contiendas electorales y embrionarios modelos participativos.

Y todo ello nos llevara, si no nos cuidamos, a más desconcierto y menos conocimiento basado en información fiable. Ojalá las falsas llamadas al dialogo sin establecer reglas, el posicionamiento interesado y egoísta de partidos y organizaciones, los egos desatados, los opinadores sin datos, los mentirosos y la gran ignorancia que tenemos en muchos temas que nos afectan, no sean un impedimento serio para mejorar. Para hacer política y no seguir revolcándonos en el ridículo.

José Luis Vergara. 10 octubre 2017

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