Andreu Jaume: “Era necesario un espacio cultural no tutelado por la doctrina oficial del nacionalismo”

Andreu Jaume (Palma, 1977) es editor de Penguin Random House y crítico literario. Ha editado la obra ensayística de autores como Henry James, T. S. Eliot, W. H. Auden, así como la correspondencia y los diarios de Jaime Gil de Biedma. Es responsable de la edición en cinco volúmenes (Debolsillo, 2013 y Penguin Clásicos 2016) de la obra completa de Shakespeare, de quien también ha traducido y editado El rey Lear (Penguin Clásicos, 2016).

¿Qué es el CLAC?

El CLAC es una organización sin ánimo de lucro que se dedica a estimular la vida cultural de Barcelona, ofreciendo cursos de humanidades, debates de reflexión política, exposiciones, presentaciones de libros…

¿Por que creéis que es importante la existencia de un centro como CLAC en Barcelona, una ciudad famosa precisamente por su viveza cultural?

Los fundadores creyeron necesario -y es algo que comparto- abrir un nuevo espacio cultural que no estuviera vinculado ni tutelado por la doctrina oficial del nacionalismo, que ha determinado las políticas culturales de Cataluña en las últimas décadas, obviando la pluralidad lingüística y estética de una ciudad que todavía hoy en día, por ejemplo, es la capital mundial de la edición en castellano. Un patrimonio del que nadie parece hacerse cargo, pero que es, a nuestro juicio, relevante y digno de ser preservado. Si dejamos que la cultura de Barcelona muera, la ciudad se convertirá en una especie de Lloret de Mar con fachadas de Gaudí.

En el contexto que tenemos actualmente en Cataluña, ¿cuál debe ser el papel de la cultura?

La cultura no tiene que tener nunca un papel preestablecido, porque entonces se convierte en propaganda militante. La cultura es la expresión espiritual de una sociedad, es un combate de excelencias y mediocridades. Y la obligación de los que trabajamos en ella estriba en conseguir que se evidencie su hondura, por encima de la publicidad, el folklore, las consignas ideológicas y la cultura de masas.

¿Qué lleváis organizado estos dos años de vida que lleváis trabajando por la cultura?

Hemos organizado cursos de humanidades, por ejemplo la Universidad Clandestina, con la librería más Bernat; una exposición sobre el archivo de Tarradellas depositado en Poblet; muchos debates sobre política y cultura; un ciclo excelente sobre la relación entre cultura y conflictos que se tituló “Cultura y precipicios”. Hemos traído a escritores como Fernando Savater, Félix de Azúa, David Rieff o Gioacchino Tomasi di Lampedusa. Un ciclo sobre Buñuel, otro sobre las relaciones entre razón y emoción…

¿Os habéis encontrado con algún problema a la hora de llevar a cabo vuestro trabajo por no seguir los postulados “oficialistas” en Cataluña?

Cuesta mucho abrirse paso con el actual estado de la cosa pública. Por un lado, hay gente que tiene miedo de decir lo que piensa, uno de los primeros síntomas del totalitarismo. Lo más vergonzoso que he vivido como director ha sido la negativa del Parlament a nuestra petición de acudir a la comisión pertinente a explicar nuestro proyecto. ¡Con la abstención del PSC! Me pareció demencial y moralmente reprobable. Por otra parte, cuesta mucho exponer la complejidad. El espacio público está bastante puerilizado. Pero también debo decir que hemos contado con la comprensión, el apoyo y el ánimo de muchísima gente. Y eso es lo que nos anima a seguir.

¿Qué estáis preparando para este curso que comienza?

Para este otoño tenemos dos cursos muy interesantes: “Lenguaje y política” (que hacemos en el Reial Cercle Artístic), dedicado a analizar las relaciones problemáticas entre el uso de la lengua y sus consecuencias políticas, desde la primera guerra mundial, pasando por el totalitarismo nazi y soviético y llegando hasta el caso del castellano y el catalán en el siglo XX, así como el estado de la lengua en las redes sociales. Es un curso único que cuenta con profesionales de la talla de Adán Kovacsis (uno de los mejores traductores de este país), Jordi Ibáñez (gran ensayista y poeta) o Ignacio Echevarría (el mejor crítico literario que hemos tenido). El otro se titula “La Biblia para agnósticos” (en colaboración con el Institut d’Humanitats) y está dedicado a comentar episodios del Antiguo Testamento y su relación con la literatura, el arte o la música. Vamos a traer a conferenciantes de primer nivel como Félix de Azúa, Jordi Llovet, Tomás Pollán, Lola Josa o Ramón Andrés. También estamos preparando una mesa redonda para debatir la enseñanza de historia en Cataluña y un foro que se llamará “Barcelona y Madrid, una sola polis”, diálogos entre intelectuales de una y otra ciudad sobre los retos que tienen las grandes ciudades en el siglo XXI.

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