Alma musulmana

Recientemente he visto aparecer en la prensa escrita y digital numerosos artículos que hablan de los musulmanes y de la motivación que tienen algunos de ellos para cometer atentados en Europa. La respuesta no es a priori sencilla porque, al margen de tratarse de una temática poliédrica, muchos de los articulistas que escriben manifestando su opinión ni son musulmanes, ni tienen relación con la comunidad islámica.

Este verano he entablado amistad con un matrimonio de egipcios coptos. Bellísimas personas que me han hablado mucho de los musulmanes. Evidentemente los coptos llevan 1.400 años conviviendo con ellos (o soportándolos, según me han manifestado) y este contacto les convierte en una de las comunidades cristianas con una opinión mas autorizada tanto de la religión islámica como de las personas que la profesan.

Existe un viejo aforismo que afirma que todas las religiones son buenas, pero son los hombres los que las hacen malas. A lo largo de la historia la religión ha sido una justificación para matar a los presuntos infieles, y el cristianismo no fue ajeno a esta realidad en la época de las Cruzadas, o en las guerras europeas de religión del siglo XVI.

Si pudiéramos sentar en un diván a las religiones, como si de un sujeto individual se tratase, y someterlas a un psicoanálisis, podríamos decir que el cristianismo es una religión “buenista“, porque profesa un amor universal que debería estar por encima de todo. Mientras que el Islam es una religión “bipolar”, porque, si bien es cierto que, como todas las religiones, aboga por la caridad, la protección de la familia, hacer el bien en todo momento y todos los valores positivos que son comunes a las otras religiones, por otro lado, no podemos obviar que dentro del Corán hay varias suras o capítulos en los que se aboga abiertamente por su imposición coactiva, así como la muerte para todos aquellos que se considera infieles. Esta peculiaridad la convierte en la única religión universal potencialmente violenta.

Los musulmanes en general tienen varias características que los hacen ser difícilmente homologables en el mundo occidental. Inicialmente aparentan ser sumisos, pero cuando son muchos y dominan un barrio o una comunidad tienen una tendencia, tan innata como antropológica, de imponer sus costumbres.

En el terreno de la política, una de sus mayores carencias es que no tuvieron una Revolución Francesa. Y este hecho histórico en sí mismo les crea dos estigmas fundamentales: el primero es que desconocen los principios democráticos de libertad, igualdad y fraternidad, que conforman el Estado de derecho, y el segundo, tremendamente significativo, es que tienen una conciencia patrimonial del Estado, que les lleva al convencimiento de que la nación no es del pueblo que la conforma sino de su dirigente. Antes de la Revolución Francesa los europeos también teníamos ese sentimiento de patrimonialidad del Estado, ya que los reyes eran monarcas y propietarios de sus reinos. Por este motivo las democracias reales tienen serias dificultadas para consolidarse en los países árabes y también, por esta razón, los musulmanes aceptan de buen grado dictaduras como la de Egipto, o los reinados y sultanatos de la península de Arabia, o democracias adulteradas como Turquía, Irán, Argelia o Marruecos.

Según el calendario musulmán estamos en el año 1438. Esta realidad cronológica para los musulmanes es ademas una realidad social, porque sus mentalidades y sus conciencias son equiparables plenamente en esa fecha con las de un europeo del año 1438 que se rija por el calendario gregoriano. Imagínense ustedes las dificultades que encontraría la democracia española si los españoles tuviésemos la mentalidad de nuestros antepasados de 1438, con toda la carga de integrismo religioso, machismo, homofobia exacerbada, impulsos violentos, conservadurismo recalcitrante, etc.

Otro problema que tiene el Islam es la ausencia de clérigos formados. En el catolicismo tenemos sacerdotes que han pasado por el filtro de una Facultad de Teología, que les ha formado en un pensamiento doctrinario común, imposibilitando que transmitan ideas dispares a los fieles. Es cierto que la religión islámica tiene imanes, pero no son equiparables al clero católico porque para ser imán sólo se precisa ser musulmán y dominar las practicas de rezo. Esto entraña que dentro de la bipolaridad de la religión islámica, puede haber imanes que transmitan ideas positivas y otros que las transmitan negativas.

Muchos musulmanes que viven en Europa han adquirido algunas de nuestras practicas habituales, como beber alcohol, comer cerdo, tener relaciones prematrimoniales, ver con naturalidad mujeres semidesnudas en las playas o en la televisión. Todas estas facetas a las que nosotros no concedemos importancia alguna, a los musulmanes y, sobretodo, a los jóvenes les genera una mala conciencia, que en muchas ocasiones les hace acudir a la mezquita para pedir consejo a su imán. Sin duda alguna, la inmensa mayoría de imanes les dirán que perseveren en los preceptos que Mahoma les impuso, pero puede haber alguno como el de Ripoll que les diga que la sociedad europea está depravada y que para contentar a Alá tienen que matar al mayor numero de infieles posible, dentro de una macabra equivalencia en la que, a más infieles muertos, más complacerán a Alá.

Esta bipolaridad religiosa que justifica matar a personas inocentes, incluidos niños, aderezada por un adoctrinamiento profesado por un imán fanático, puede generar casos como la reciente masacre en las Ramblas de Barcelona o en Cambrils en las que padres que vinieron a España a ganarse la vida honradamente pueden tener hijos terroristas que causan un daño irreparable tanto a la sociedad española como a la propia comunidad musulmana.


Puedes colaborar con elCatalán.es para que siga con su labor de defender la Cataluña real, la Cataluña que quiere formar parte de una España democrática, participando en la campaña de crowdfunding, aquí tienes los detalles. O comprando el libro ‘La Cataluña que queremos’. Aquí, más información.

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo