Agosto Súbito. Atocha en las Ramblas

Juan Carlos Torres Ochoa nos ha traído la fraternidad de Atocha a Barcelona, para unir con la poesía el dolor de ese “Agosto Súbito” de Las Ramblas. Autor del libro de poesías Marzo Súbito –editorial Contrabando. 2017- que los atentados del 11 de marzo de 2004 le provocaron y como el dice en su nota introductoria tuvieron que pasar algunos años antes finalizarlos, hubo que poner “distancia, personal y colectiva”.

Atocha en Las Ramblas es un espectáculo poético y musical, pero es algo más, es, como comenta una de sus actrices participantes, una oportunidad para rescatar a través de la poesía una vivencia larvada y adormecida para liberar el dolor y hacernos más humanos; más hermanos, añadiría yo.

A Juan Carlos, que nos recita sus poemas, le acompañan en el escenario Marta Arán y Mónica Barrio, que narran y ponen voz a Cervantes, Lorca, Espriu, Machado, Espronceda, César Vallejo, Miguel Hernández, León Felipe y Blas de Otero. Junto a las tres voces tres instrumentos: Violín, Viola y Violonchelo de los que las manos de Marcel Corbella, Mario Squarzanti y Héctor Bascones extraen la música justa, sin estridencias, para acompañar un recital poético que ahonda los sentimientos fraternales entre Madrid y Barcelona, y que se extiende a un concepto ibérico, humano. Por que, como Juan Carlos nos dice en el coloquio posterior, existe un hilo invisible e irrompible en España que se manifiesta de forma inaudible a lo largo de la historia.

Juan Carlos Torres es el autor del texto y de la música y mientras recita dirige con mano sabia todo el espectáculo. Contenido y emocionado. Contenidos y emocionados.
Barcelona y Madrid hermanadas por el dolor que produjo el terrorismo. Es una emocionante puesta en escena cantando a lo que nos une por encima la actual visión localista –ombliguista aventuro yo- que se extiende por España.

No hay declaración política frente al nacionalismo. Hay declaración poética de la unidad.
La suya es una poesía insólita y rebelde, que plantea preguntas incomodas y nos hace reflexionar sobre las injusticias y sus culpables.

Reivindica la función transformadora del arte. De encontrar lo que nos une por encima de las diferencias de lo cotidiano, de lo político.

De su recital me llevo una frase: “No concebimos vivir sin saber la verdad”.

Si no pudieron asistir la grabación que se ha realizado nos permitirá pronto disfrutarlo, o si no, acérquense a Zaragoza el próximo 25 de marzo.

Por Vicente Serrano para El Catalán

Barcelona, 11 de marzo de 2018

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo