“Los que nos obligan a comulgar con la inmersión, sus hijos no la practican”

La Asociación por la Tolerancia (AT) ha otorgado su XXIII Premio a la Tolerancia a Ana Moreno Molina, licenciada en Ciencias del Trabajo y máster en Prevención de Riesgos Laborales y en Sistemas de Gestión Integrados. Ana Moreno solicitó la enseñanza bilingüe en la escuela de sus hijos, en Balaguer, y tuvo que recurrir a los tribunales para hacer efectivo su derecho, logrando una sentencia que obligaba al colegio a impartir un 25 % de las clases en castellano.

¿Qué sintió cuándo le notificaron que había ganado el premio?

Cuando Eduardo López me llamó para notificarme dicho reconocimiento, me sentí emocionada y halagada, a la misma vez que pensé que había personas con años de lucha a nivel lingüístico que se merecían el premio mucho más que yo. Finalmente este premio es para todas esas personas que han luchado contra la opresión y la imposición lingüística, y la Asociación por la Tolerancia me ha galardonado también como representante de todas esas personas.

Mario Vargas Llosa, Albert Boadella, Félix Ovejero… la lista de premiados es larga e ilustre, y ahora usted forma parte de ella. ¿A quién dedicará el premio?

La “lista tan ilustre” impone de forma aplastante, por supuesto. Para mí es un honor estar en ella. Dedicaré el premio a mi familia, especialmente a mis hijos, a las familias que son igual o más valientes que nosotros en esta lucha, y por supuesto, a las organizaciones y personas que de forma desinteresada hacen posible que familias de todas las clases sociales puedan ser asesoradas y ayudadas para hacer valer sus derechos. Aunque estos sean básicos y lógicos, realmente son prácticamente inaccesibles.

¿Tiene pensado el discurso de aceptación? ¿Cuál será el eje de la intervención?

La Asociación por la Tolerancia hará un introducción con un reconocimiento a la trayectoria de la evolución lingüística, y a las familias que ha sufrido las consecuencias por ser disidentes. Yo me centraré en contar mi experiencia, la evolución del antes y el después por enfrentarnos al sistema establecido, que me parece injusto y antidemocrático, y las consecuencias del mismo.

¿Se sintieron solos cuando intentaron aplicar la sentencia?

Fue demoledor en su conjunto, nos sentimos no solo excluidos, y por consiguiente solos, sino más bien atacados. La situación era tan tensa que quien se acercara a nosotros era catalogado al mismo nivel que nosotros. Lo peor fue la exclusión a los niños, el señalarlos para evitar a toda costa el contacto con niños de su edad.

¿Quién les apoyó?

Los amigos de verdad evidentemente, otros se quedaron en el camino. Nos apoyaron familias que se encontraban en la misma situación que nosotros, algunas personas conocidas y otras desconocidas, asociaciones, diferentes partidos políticos…

¿Quiénes fueron los más duros con ustedes?

Realmente los nacionalistas en general, porque entre los que nos acosaban había grupos de personas de otros colegios o sin tener hijos en edad escolar, es decir, que no eran personas que estuvieran en las clases de nuestros hijos. Esta situación resultaba aún más violenta y ofensiva, ya que estas personas querían despuntar en poner todos los medios y recursos para que los niños no hicieran una asignatura en castellano en un solo colegio. Eran desmesuradas las medidas en hacernos daño y señalarnos, todo valía, porque la inmersión para ellos era inamovible, independientemente de si significaba o no una mejora educativa para los niños.

¿Qué les diría a esos vecinos que les hicieron el vacío?

Pienso que el respeto, la libertad, y la tolerancia son valores básicos en una sociedad, es el eje fundamental de un Estado democrático. Solo a las personas que querían hacerles daño a nuestros hijos, les diría: ¿Qué harían si alguien les hiciera a sus hijos lo que les querían hacer y han hecho a los nuestros?

Su caso se ha reproducido recientemente en Castelldefels. ¿Qué consejo le daría a esos padres?

Castelldefels, a mi me parece esperanzador. Realmente conocía con anterioridad la situación antes de que salieran los autos con las resoluciones, y evidentemente que serían favorables, como no puede ser de otra forma, ya que lo marca la ley y la jurisprudencia.

El consejo sería que sigan siendo fuertes y valientes, porque ya han demostrado que lo son, además de buenos estrategas, por hacer las peticiones de forma conjunta y organizada, que se mantengan firmes, que no desistan, la tormenta pasará y en compensación será palpable con los beneficios que obtendrán sus hijos en calidad lingüística.

En el caso de que desistan en sus peticiones iniciales no podrán volver al punto de inicio, por lo que les recomiendo que continúen con aplomo con sus peticiones. Y, por supuesto, espero que haya muchos otros colegios que de forma conjunta presenten peticiones para ampliar las horas de castellano en educación infantil y primaria, de esta forma podremos elegir los colegios en función de las horas de castellano que se impartan, y democratizar un poco la educación de nuestros hijos. Es fundamental que los padres podamos elegir la lengua en la educación, ya que es nuestro deber proveerlos de las herramientas necesarias para su futuro, sin que las vertientes políticas manejen los hilos educativos.

¿Por qué cree que la Generalitat no acepta un derecho tan básico como es que los padres puedan escoger la lengua en que se escolariza a sus hijos?

Evidentemente ya han reconocido el motivo. Ellos quieren controlar la educación y los contenidos que se imparten en las diferentes etapas educativas. La normalización lingüística en la educación para equipararla a la realidad social no se contempla, ya que se quiere establecer unas características y una cultura diferenciada a la del resto de España, y que la balanza esté claramente inclinada. Si los padres pudiésemos elegir la lengua de escolarización rompería directamente la estrategia definida y diferenciadora.

Y los que nos obligan a comulgar con la inmersión, sus hijos no la practican. Porque como padres ellos también buscan lo mejor para sus hijos, y pueden pagar una educación fuera del sistema de la inmersión, por lo que no les es un problema. Ellos eligen y no es inmersión en catalán.

¿Es la Generalitat la única responsable?

Más bien quien gobierna en la Generalidad, y quien gobierna son los diferentes representantes que hemos elegido los ciudadanos. Pero no se especifica, a la hora de que el pueblo elija, determinados parámetros y uno de ellos es el de elección de lengua. Es parte de la estrategia definida por los nacionalistas, por lo que no dejan elegir esa opción, a no ser que dispongas de un nivel adquisitivo alto. En ese caso puedes acceder a una educación con un nivel de castellano equiparable al de catalán o inglés, por lo que la educación queda realmente vinculada al nivel adquisitivo de las familias.


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