“Los nacionalistas olvidan que una verdadera cultura no tiene fronteras”

 

Pau Guix es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona. Es autor, productor y director de escena, especializado en el mundo de la ópera aunque también ha trabajado en el mundo del teatro y del audiovisual. Colabora con el Centro Libre de Arte y Cultura (CLAC) y desde hace dos años organiza los eventos de ‘El Bar del CLAC’, el ciclo de espectáculos más irreverente de este centro cultural. Unas performance que, con humor y buen gusto, critican al nacionalismo, una ideología que monopoliza la cultura catalana oficialista.

 

¿Cómo surgió la idea de “El Bar de CLAC”?

Pues como surgen muchas cosas, de una conversación casual con Miriam Tey, una de las impulsoras del proyecto cultural de CLAC.

¿Así, sin más?

La verdad es que sí. Uno de los primeros actos de CLAC fue el que tuve el honor de presentar y moderar en el Círculo Ecuestre el 23 de abril de 2015, titulado “Los otros periodistas: crónica no oficialista de la Cataluña actual”, un coloquio que contó con los periodistas Alejandro Tercero, Pablo Planas, Nacho Martín, Manel Manchón y contigo. Unos pocos días antes, los insignes Ramón de España y Pablo Planas habían realizado un acto para CLAC que tuvo gran acogida, “El derecho a delirar”, y decidimos aunar esfuerzos para hacer uno los tres juntos, “Esto no es una Constitución”, que tuvo una buena recepción y con el cual inauguramos el modelo de espectáculo de “El Bar de CLAC”, que hemos repetido ya en varias ocasiones, y siempre aplicando la misma fórmula: dar una visión irónica sobre la situación política y social del momento actual, con todas las implicaciones socioculturales que ello implica. Tanto Pablo como Ramón son personajes únicos e irrepetibles.

Las actuaciones más celebradas han sido las ‘performances’ sobre política catalana de Ramón de España, Pablo Planas y usted. Pero ha habido otras. ¿Cuáles son?

Pues concretamente dos, ambas de ámbito musical, tituladas “Zarzuela y Sarsuela” y “La Rumba Catalana”.

¿Qué objetivo tenían?

La primera contó con el conocido director de orquesta y compositor Miquel Ortega y el tenor Antoni Comas y se trató el tema de la zarzuela, explicando que era un género tan catalán como español y que existían partituras también en catalán, como “L’aplec del remei” o “El timbaler del Bruc”. Además, Ortega y Comas, ambos verdaderos hombres orquesta, acompañaron sus disertaciones con un recital de canto y piano que ilustró magistralmente la velada. La segunda contó con el rockero Sabino Méndez y el cantautor galáctico Jaume Sisa, y con la participación musical de José el Pantanito y su grupo de rumba. Lo que se pretendía con ambas performances era mostrar como la cultura catalana, en este caso la musical, forma parte indisociable del resto de la cultura española y huir de estultos reduccionismos.

¿Necesita la cultura catalana un soplo de aire fresco como el que simboliza ‘El bar de CLAC’?

Nuestra Presidente, la catedrática Teresa Freixes, en su carta de presentación de CLAC, afirmaba que el CLAC podía ser la herramienta necesaria para visibilizar a esa Cataluña abierta, plural e innovadora que queremos, en la que la igualdad de oportunidades se proyectase sobre todos los sectores socioculturales sin ningún tipo de discriminación. Y esto en el ámbito cultural es imprescindible. Por ello, CLAC ha realizado en estos dos años un montón de ciclos sobre estética, lingüística, poesía, teoría artística, pensamiento, etc. con la voluntad de comunicar esa visión abierta y plural de las manifestaciones artísticas en Cataluña desde otra vertiente estética y libre de ideología.

¿Se podrá conseguir una cultura catalana libre de nacionalismo?

A día de hoy es harto difícil conseguir una cultura catalana libre de nacionalismo pues del pesebre nacionalista viven unos cuantos, ya sean políticos, artistas o empresarios. Lo mismo pasa con el espacio de comunicación catalán. Aunque en Cataluña esta “povertà” intelectual y cultural no es nueva, ya la denunciaron Dalí, Gasch y Montanyà en el “Manifest Groc” en 1928. Pero, a pesar de todo, muchos no perdemos la esperanza y por eso colaboramos con CLAC.

¿Entonces cree que será posible? ¿Cómo?

A título individual poco podemos hacer. Pero el día que en Cataluña gobierne un partido o una coalición de partidos no nacionalistas -y no nos defrauden- ese podrá ser el momento inicial de una nueva era para la cultura catalana en la cual no se identifique como cultura catalana exclusivamente a aquella hecha en catalán sino a aquella hecha en Cataluña y en cualquiera de nuestras lenguas oficiales o terceras lenguas, y cuyo interés sea meramente estético y no político-doctrinal como lo es ahora bajo el yugo del nacionalismo. Las fronteras, en nuestro mundo global, ya sólo son visibles en los mapas, y aún más en la era de la cultura digital, que no conoce frontera alguna. Sin embargo, los nacionalistas parecen haber olvidado que una verdadera cultura no tiene fronteras, con todo lo que ello implica, como la grandeza de una cultura libre y con vocación universal en vez de clientelar, localista y trasnochada.

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